A los 30 años de la caída del muro de Berlín

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El muro de Berlín, o también conocido como “la cortina de hierro” o “el muro de la vergüenza”, es probablemente el símbolo más conocido a nivel mundial de la división de Alemania en el siglo XX. Este mes se conmemoran los 30 años del momento en el que el muro de Berlín dejó de ser la división física del capitalismo y el comunismo del país.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó dividida en 4 zonas controladas cada una por uno de los países ganadores de esta guerra: URSS, EE. UU, Francia y Reino Unido. Años más tarde, estos se juntaron en pares para formar la República Federal de Alemania en el oeste y la República Democrática Alemana en el este; lo que dio paso a la construcción del muro de Berlín para marcar la nueva división del país. No obstante, aún 30 años después que este haya sido derrumbado, se sigue sintiendo el impacto económico y social dejado por esta división. La esperanza de una Alemania en una época de distensión y de unidad no se ve cerca.

En Alemania, se puede apreciar una diferencia mental entre los alemanes orientales y occidentales, que va de la mano con las demás diferencias económicas y sociales presentes. Según Dalia Marin, profesora de la Universidad de Múnich, los ciudadanos del este suelen reconocerse como ciudadanos de “segunda clase”, pues, luego de la reunificación, esta parte de Alemania perdió su competitividad en el mercado de exportaciones de Europa del Este. Esto causó la quiebra de muchas empresas, una alta tasa de desempleo, una baja en la productividad y una menor identificación de este grupo de alemanes con su propio país. Añadiendo a esta situación la competitividad y la actitud de superioridad de los alemanes del oeste frente a ellos, se evidencia la gravedad del asunto.

En la conmemoración de los 20 años de la caída del muro, en 2009, autoridades políticas se reunieron ante la Puerta de Brandemburgo en Berlín para derrumbar un muro construido solamente para la ocasión, simulando lo ocurrido en 1989. Sin embargo, para este año 2019 no hubo ninguna actividad planteada específicamente acerca de cómo celebrar este hecho, debido al ambiente político en el que se encuentra actualmente Alemania. El auge de la extrema derecha, en especial la zona del este, refuerza la presencia de la brecha entre las dos partes del país, donde un gran porcentaje de la población sajona afirma sentirse abandonada y decepcionada por tantas promesas incumplidas durante los últimos años por parte de las autoridades.

Así, el actual alcalde de Berlín, Michael Müller, se pronunció en las celebraciones de la conmemoración de la caída del muro en la Alexanderplatz advirtiendo a los ciudadanos acerca del mundo actual. Müller dijo que “Hay que comprometerse juntos por la libertad, la libertad de prensa, la libertad de opinión, la libertad de culto”. El proceso de reunificación de Alemania es el reto más grande que el país afronta en esta época y es un proceso de largo plazo, pero costoso, afirmó Stefan Herzberg, embajador de Alemania en el Perú, en una entrevista con el periódico El Comercio.