Agua potable en peligro de extinción

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El agua es nuestra fuente de la vida. El 70% del planeta está cubierto por ella, nosotros también estamos formados en un 70% por agua y dependemos en un 100% de ella. Es fácil mirar la inmensidad del océano y pensar que este recurso es inagotable. Sin embargo, en realidad solo podemos usar una fracción microscópica del agua en la tierra. Con el incremento de la población, los drásticos cambios climáticos y la contaminación, el agua potable deja de ser abundante y se acerca cada vez más a los terrenos de la escasez. Como si fuera poco, esta no es siempre utilizada eficientemente y, cuando uno menos se lo espera, puede empezar a hacernos falta.

Piensa en la última vez que cortaron el agua en tu casa. ¿Fue molesto? Bueno, ahora imagina una ciudad entera quedándose por completo sin agua. Eso fue lo que estuvo a punto de suceder en Ciudad del Cabo en el 2018. Fue una combinación entre el aumento de la población y sequías extremas, causadas en parte, por el incremento de la temperatura media del planeta, la causante de la escasez de agua en esta ciudad de Sudáfrica. Debido al rápido gasto de este recurso se pronosticó el día cero; día en el cual, oficialmente, habrían agotado todos sus recursos de agua. Mientras la infame fecha se acercaba, cada uno de los ciudadanos hizo lo imposible y recortó su consumo a un nivel sorprendente. Ahorraron cada gota y lograron posponer el día cero hasta una fecha indeterminada.

Mientras que en una ciudad se hace hasta lo imposible por conservar el recurso más importante para la vida en la tierra, en otras se derrocha a baldazos por diversión. En el mes de febrero, en Lima se desperdician entre globos de agua, piscinas portátiles y baldes unos 120 mil litros de agua, por la celebración de carnavales. En algunos distritos como La Victoria, Breña y La Perla, el juego se lleva mucho más lejos que una pequeña batalla de globos, hasta el extremo que resulta imposible llegar seco al final del día. Si uno piensa en la gran importancia que tiene el agua, este desperdicio resulta irracional. Sin mencionar, el daño que los residuos de globos de agua causan en el ambiente, sobre todo en la vida marina. Parece ser que solo valoramos algo cuando nos empieza a hacer falta. Es cierto, pues entre más escaso sea un bien, mayor será su valor. El problema de los peruanos es pensar que en nuestro país el agua es un bien que no enfrenta escasez.

El agua no es un bien público como nos gustaría que fuese, es exclusivo, no todos tienen acceso a el. El 16.5% de la población solo tiene acceso al agua potable de manera intermitente. Un 4.5% no tiene ningún tipo de acceso a una red pública de agua potable. Por más que haya abundantes fuentes de agua en nuestro país (proveniente de ríos, lluvias y el subsuelo), estas no están distribuidas heterogéneamente. Justo donde más población hay es donde más hace falta.

Cabe recordar que Lima es un desierto. Nuestra principal fuente de agua es el Río Rímac y por más hablador que sea no es para nada mágico y no proporciona infinitas cantidades de agua cristalina y pura. Es más, está siendo afectado negativamente por el cambio climático. Su ciclo hídrico depende de glaciares tropicales andinos que se están perdiendo y las altas temperaturas también causan huaicos y sequías. Nuestra principal fuente de agua potable se encuentra en gran peligro, pero seguimos malgastando el agua como si no hubiera ningún riesgo al hacerlo.

No hay que esperar a que nos haga falta para valorarla. Todos los seres vivos dependemos del agua y su cuidado esta en nuestras manos. Recuerda que este verano, mientras tu estés en tu piscina, hay alguien no muy lejos de ti que esta haciendo cola para recibir unos pocos litros de agua. Por eso, estos carnavales piénsalo dos veces antes de tirarle a un baldazo de agua a tu amigo.