Algunas explicaciones sobre la regulación sanitaria de alimentos en el Perú

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Eduardo Ubaldo

Por muchos años se creyó que la maximización individual de utilidades conllevaría al resultado más eficiente. Tiempo después, se completaría esta teoría mencionando que no solo se debería hacer lo mejor para uno mismo, sino también para el grupo. Todos ganarían, diría John Nash.
El sector privado, en la mayoría de los casos, funciona como la primera teoría. No es un secreto que la empresa se crea para lucrar y no necesariamente con un fin social. Entonces, para llegar a ese punto en el que todos ganan, es el Estado el que tiene que intervenir. Y esa regulación debe cobrar aún más fuerza, si la salud de las personas es la que está en riesgo. Algunos casos famosos del año pasado:


Caso 1: Tropical Food Manufacturing (Florida)


El famoso caso de las conservas chinas (trozos de caballa) con parásitos. Fue bastante mediático; sin embargo, todavía contiene una pizca de incertidumbre. Se desconoce o, por lo menos, no se tiene tan claro al responsable.
Por un lado, Sanipes argumenta que la responsabilidad recae en Certificaciones del Perú (Cerper) por realizar, de manera negligente, ensayos que permitieron que estas conservas contaminadas entren al mercado peruano. Cerper, por su lado, sostiene que es responsabilidad de Sanipes por no haber solicitado las pruebas respectivas para la detección de parásitos en las conservas.

 

Caso 2: Lactails (Gloria Infant)


Luego del revuelo de la leche que no era leche, paso poco tiempo para que el Grupo Gloria vuelva a protagonizar otro escándalo. Esta vez, el posible daño a los consumidores era más que evidente.
El ruido provino de Francia, y la responsabilidad de la formula contaminada con salmonela, según DIGESA, era de Gloria. La empresa afirmó en un comunicado que el lote que llegó al Perú había pasado por todos los filtros sanitarios respectivos y que no estaban contaminados. DIGESA, en cambio, desmintió a Gloria mencionando que existía el riesgo de salmonela porque el lote llegó el agosto y la “bomba” explotó recién en diciembre.

 

¿Por qué pasa esto?


Algo que comparten estos dos casos es que los productos provienen de empresas de economías importantes. Existe un sesgo y una falta de incentivos para fiscalizar productos que, en cierto sentido, tienen una marca de calidad por su nacionalidad. Y sin ser un experto en políticas, la mejor forma de combatir un desincentivo es con incentivo, que puede ser tan sencillo y suficiente como estimulo económico para las fiscalizaciones sanitarias.
La pasividad por parte de las entidades reguladoras es otro problema. En el caso de Gloria, se ordenó la fiscalización y recojo del lote contaminado, mientras que en países como Colombia (con el mismo problema) se dejó de vender completamente el producto, dejando de ser solo medida preventiva, para convertirse en un castigo económico.
Finalmente, es importante mencionar también la falta de responsabilidades y reglamentos claros. Porque sin estos, hasta lo más absurdo puede ser justificable (como no fiscalizar la existencia de parásitos, porque no lo pidieron, a pesar de que pueden verse a simple vista).

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