Inestabilidad política y Coronavirus: la misma cara de una misma moneda

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La inestabilidad política que vivimos actualmente puede considerarse peligrosa para la reactivación económica del país y, por ende, para nosotros los peruanos. ¿Qué pasará si estos hechos se alargan? Entérate más en este breve artículo.

Escribe: Lucas Izquierdo


En el presente artículo, no pretendo hacer crítica alguna hacia la situación política que, como sabemos, afecta negativamente al desarrollo del país; sin embargo, sí hacer hincapié en que la inestabilidad política no es un juego, más aun en circunstancias donde una caída económica está siendo difícil de sostener y las muertes por el COVID-19 no se detienen.

Con una aprobación del presidente Vizcarra que ha disminuido desde fines de marzo a fines de agosto en 27% (de 87% a 60%), y siendo la presencia de corrupción en el Gobierno una de las principales razones por las que se desaprueba su gestión (40% de peruanos, según IPSOS), es evidente que dicha aprobación caerá aún más debido a la difusión de audios del presidente y, en consecuencia, una moción de vacancia presidencial.

Esta situación no solo altera los escenarios políticos previstos sino también los económicos, pues pone en riesgo la continuidad de las medidas de política económica que adoptó el Ejecutivo. Así, es importante tener en cuenta que la inversión pública, además de hacer obras de infraestructura, genera empleo, con esto vienen los ingresos y luego el consumo de productos por parte de los peruanos. Consumo que se vería afectado si las obras empiezan a demorar ante la incertidumbre política. Dicha incertidumbre también afecta a los inversionistas y, con ello, disminuye la inversión privada y aumenta el precio del dólar.

Ahora bien, del Congreso emana cierto riesgo regulatorio, principalmente por la actual crisis sanitaria y una fuerte tendencia a promover legislación populista como, por ejemplo, los Proyectos de Ley sobre el retiro del 100% del fondo de las AFP, tasas de interés máxima del BCRP, moratoria de deudas, entre otros no necesariamente de ámbito económico.

Esperemos que no se produzca un impacto tan profundo ni duradero, pues el ritmo del desarrollo económico disminuiría, algo que el Perú no puede darse el lujo de experimentar dadas las expectativas optimistas de recuperación del nivel de crecimiento previo a la pandemia para fines de 2022. No solo puede afectar en el corto plazo, sino también en el largo por el hecho de provocar menores tasas de crecimiento en la productividad, lo cual refiere a la asignación eficiente de recursos, desarrollo de tecnología y aumento de la investigación para el desarrollo.

¿Sería ingenuo al soñar que, de aquí a algunos años, si aún no nos ha matado el calentamiento global, otra sea la situación de la política peruana? Una en donde nos tomemos muy en serio la elección de nuestros representantes. Para ese entonces, la decisión estará en manos nosotros y las futuras generaciones. ¿Y tú? ¿serás parte del cambio?

Bibliografía:

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