Luchando contra el racismo desde una perspectiva legal

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Perú ha sido galardonado como el mejor destino culinario, cultural y turístico internacional. Impresionante, ¿verdad? Nuestra diversidad nos ha llevado muy lejos, al punto de ponernos en los ojos del mundo y, por supuesto, eso nos llena de orgullo. Sin embargo, vivimos en una sociedad llena de estereotipos que califica de “inferiores” a ciertas características que forman parte de esta diversidad. Sí, la misma de la que tanto nos jactamos frente al resto del mundo.

Escriben: Heidi Camus, Marco Lizárraga y Vanessa Quezada


Según una encuesta del Ministerio de Cultura, el color de piel (28%), los rasgos físicos (17%) o la forma de hablar (15%) son algunos de los principales motivos para discriminar y ser discriminado.  Hace algunas semanas, Arón Cotrina, un joven de 23 años, insultó a los serenazgos de Magdalena diciéndoles “serranos igualados” y cuando fue increpado se justificó diciendo “sorry, no tenía la intención de ofenderlos porque todos somos cholos”. Esta situación nos permite visibilizar la normalización de la discriminación en nuestra sociedad. Este hecho de ofender a los serenos con calificativos racistas nos hace ver que aún persiste el racismo y que se puede presentar en situaciones tan cotidianas como pasear a tu perro en la calle.

Es menester recordar que en nuestro país hemos tenido manifestaciones discriminatorias también de personas públicas como Martha Hildebrandt y, actualmente, Martha Chávez, quien discriminó a otro político por sus rasgos andinos. La pregunta es: ¿por qué dichas conductas, claramente racistas, siguen sucediendo? La respuesta es sencilla: se debe a que el racismo es un fenómeno social normalizado en nuestro país desde hace mucho tiempo. La jerarquización y la consecuente legitimación de la desigualdad son prácticas asentadas en el Perú y parte de un sistema de dominación mayor. En consecuencia, se plantean dos efectos que derivan del racismo. Por un lado, se trata de una práctica constituida por hábitos ya institucionalizados en nuestras mentes: el racismo porta una dimensión inconsciente y por eso se hace tan difícil de erradicar. Por otro lado, está la constatación de que, actualmente, lo indígena es aprovechado como estrategia de marketing, que proyecta apoyo a la diversidad, cuando muchas veces no es así. Esto solo nos dice que sigue primando una utopía de blanqueamiento en nuestro país.

Entonces, la discriminación racial en el Perú, en base a lo anunciado, se puede describir como un fenómeno que siempre ha existido y sigue existiendo en nuestro país. Para Dorival, se materializa en la continua vulneración de los derechos y libertades de los individuos, el cual es necesario afrontar por la magnitud de desigualdad existente. Por esta razón se ha tipificado dicha conducta en el artículo 323 del Código Penal Peruano, la cual se configura por i) un trato desigual ii) basado en determinados motivos prohibidos por nuestro ordenamiento que iii) tiene por objeto la anulación o menoscabo del reconocimiento, ejercicio y goce de un derecho. Incurrir en este delito podría condenarse hasta con 3 años de prisión, y tiene la finalidad de proteger el bien jurídico “igualdad”, el cual se fundamenta en la dignidad humana. Asimismo, el principio de igualdad y no discriminación es considerado una norma de lus Cogens, es decir, es entendido por la comunidad internacional como una regla de interés superior debido a que refleja valores fundamentales para la humanidad. En virtud de ello, los Estados son obligados a prevenir la discriminación, garantizar su prohibición, investigar adecuadamente y sancionar a los responsables.

Ahora bien, nuestro ordenamiento jurídico prevé tres ámbitos de protección frente a los actos discriminatorios: el administrativo, el penal y, excepcionalmente, el constitucional. En principio, la víctima puede realizar su denuncia por la vía administrativa o la penal, sin que ambas sean excluyentes. Por la primera vía, el resultado será una sanción administrativa -multa, clausura, etc- fundamentada en leyes que regulan la discriminación en determinados sectores: educativo, laboral y de consumo. Para esto existen instituciones, como Indecopi, que tienen la potestad de sancionar a través de procesos administrativo-sancionadores. En cambio, por la vía penal, se puede acudir directamente al Ministerio Público –la Fiscalía– o puede realizarse la denuncia en cualquier comisaría de la Policía, quien se encargará de elevarla a las autoridades competentes. Adicionalmente, está el proceso constitucional de amparo, el cual es una vía “extraordinaria” que solo podrá utilizarse si se agotan las vías previas, si se trata de un caso de vulneración o amenaza cierta e inminente de un derecho –de urgencia– o si no existiesen otras vías igualmente satisfactorias.

Muchos ciudadanos consideran que la vía penal es demasiado engorrosa, pues implica costos que no todos pueden pagar y el resultado es incierto (sin contar que la intención de discriminar es difícil de probar). Por ello, si lo que busca el agraviado es evitar un proceso penal y que cesen los actos discriminatorios, existen otras opciones. Primero, es recomendable acudir a la Defensoría del Pueblo, pues es más efectiva y rápida atendiendo casos de discriminación, investigando los hechos y solicitando a las instituciones públicas la restitución de los derechos vulnerados. Segundo, el Ministerio de Cultura ha implementado la plataforma “Alerta contra el Racismo” que orienta a la ciudadanía a tomar acción ante actos de esta naturaleza. Sin embargo, ninguna de las dos últimas instituciones cuenta con mecanismos para atender denuncia alguna, y menos imponer sanciones.

Desde nuestra posición como futuros abogados, buscamos incentivar a que las personas denuncien los actos de discriminación y, a la vez, darles herramientas para que sepan cómo hacerlo. Así, lograremos que otras personas no tengan que pasar por lo mismo y, con ello, contribuir a la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y respetuosa. Debido a los perjudiciales efectos del racismo, no solo queremos limitarnos a hablar sobre la actuación posterior al acto discriminatorio –cuando el daño ya está hecho–; sino también buscamos generar consciencia acerca del perjuicio que causa la discriminación para desalentar esta conducta: en vez de solo buscar la cura, también queremos evitar la enfermedad.

 

REFERENCIAS:

  1. Ministerio de Cultura (2018). Encuesta Nacional Percepciones sobre Diversidad Cultural y Discriminación Étnico-Racial. Ipsos Perú. Recuperado de https://www.ipsos.com/sites/default/files/ct/news/documents/2018-03/percepciones-sobre-diversidad-cultural-y-discriminacion-etico-racial.pdf
  2. Vich, V. (2018). Dinámicas de racismo en el Perú: la perspectiva cultural de Gonzalo Portocarrero. Debates En Sociología, 47, 219–232. https://doi-org.up.idm.oclc.org/10.18800/debatesensociologia.201802.008
  3. Ministerio de Cultura. Discriminación y racismo en el Perú. Recuperado de https://alertacontraelracismo.pe/discriminacion-y-racismo-en-el-peru
  4. Mejía Navarrete, J. (2020). De la crisis a la emergencia de un nuevo debate: Las ciencias sociales contemporáneas en AL. Una aproximación desde el Perú. Espacio Abierto. Cuaderno Venezolano de Sociología, 29(1), 68–85.
  5. Achong, J. C. (2013). Universidad Nacional Agraria La Molina- Perú: inclusión social y discriminación social. Revista Lusofona de Educacao, 24, 141–155.
  6. Unesco (2019). El racismo no necesita racistas. Recuperado de Https://es.unesco.org/courier/2019-2/racismo-no-necesita-racistas
  7. Dorival, R. (2018). Discriminación en el Perú : acercamiento bibliográfico. Lima, Perú: Universidad Del Pacífico.
  8. El Comercio (2020). Joven insulta y discrimina a serenos que le reclamaban el uso de mascarilla. Recuperado de https://elcomercio.pe/lima/sucesos/coronavirus-peru-magdalena-joven-insulta-y-discrimina-a-serenos-que-le-reclamaban-uso-de-mascarilla-video-covid-19-nndc-noticia/
  9. El Comercio (2019). El Perú gana tres ‘Oscar del turismo’: mejor destino gastronómico, cultural y atracción turística. Recuperado de https://elcomercio.pe/peru/el-peru-gana-tres-oscar-del-turismo-mejor-destino-gastronomico-cultural-y-atraccion-turistica-world-travel-awards-2019-machu-picchu-noticia/

 

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