Tu amigo tóxico el alcohol

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El alcohol puede ser un buen amigo. Te ayuda a relajarte, te quita la vergüenza, te enseña a bailar y puede darte muchas historias para contar. Por otro lado, sabemos que tiene efectos negativos si su consumo sobrepasa ciertos límites y que puede causar accidentes. Pero ¿La salida ocasional que lo incluye también trae consecuencias a la salud? Spoiler alert: Sí.

Hace años se creía que una copa diaria de vino era inofensiva e incluso saludable. Un estudio estadounidense publicado en el 2017 reafirmaba que podía ayudar a evitar una muerte prematura. Sin embargo, otro estudio publicado el año pasado demostraría lo contrario. La premisa era clara: No existe ninguna cantidad “saludable” de alcohol que uno pueda consumir. De hecho, fue el principal factor en el desarrollo de enfermedades y muerte prematura en mujeres y hombres entre 15 y 49 años en el año 2016. Fue relacionado con enfermedades cardiovasculares e infecciosas, algunos tipos de cáncer y accidentes de tránsito.

Bueno, tampoco es que tomes todos los días ¿verdad? Pero también importa cuánto consumes cuando lo haces. Si haces “binge drinking”, es decir ingieres grandes cantidades de alcohol en una oportunidad hasta alcanzar más de 0.08 g/dL en tu nivel de sangre (más de 4 tragos para mujeres y 5 para hombres en menos de 2 horas), tampoco estás  salvo. Además de la resaca, puedes desarrollar problemas de aprendizaje y memoria, infartos y enfermedades crónicas como presión alta, infartos y ciertos tipos de cáncer. Un estudio del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y Alcoholismo de E.E.U.U. demostraría que el binge drinking es incluso capaz de alterar el ADN y aumentar las ansias por alcohol, iniciando así un círculo vicioso.

Si bien existen una diversidad de prácticas legales y dañinas para la salud, estas en su mayoría son abordadas por campañas de salud y concientización de iniciativa pública y privada. El consumo de alcohol, por otro lado, es presentado de manera inofensiva y atractiva en medios masivos e incentivada en celebraciones (¿Imaginas una fiesta donde se brinde encendiendo cigarrillos?). Peor aún, es una práctica que se instala con fuerza en diversos grupos etarios. Un estudio publicado en la revista Alcoholismo: Investigación Clínica y Experimental revela que en Estados Unidos la edad “pico” del consumo de alcohol en adultos jóvenes aumentó de 20 a 22 en mujeres y de 21 a 23 en hombres. Así mismo, en Nueva Zelanda una encuesta indica que el consumo peligroso de alcohol ha aumentado en el país principalmente por iniciativa de los “baby boomers” (nacidos entre 1946 y 1965), cuya salud es más vulnerable.

¿Qué hacer entonces? Lo ideal sería que cortes relación con el alcohol. Sin embargo, reducir su consumo es un paso importante para asegurar una buena calidad de vida. Es necesario desasociar la diversión con el consumo de sustancias nocivas. Con un poco de espontaneidad y valentía puedes bailar, reír y pasarla bien sin necesidad de esos shots que solo te hacen borrar cassette. De hecho, en E.E.U.U. los jóvenes reportan consumir menos alcohol mientras que el consumo de marihuana recreativa aumenta. Pero eso ya es para otro artículo.

Fuentes:

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