Guerra comercial entre China y EEUU

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La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha iniciado hace poco más de cinco meses; sin embargo, ya es calificada como la más grande de la historia. A continuación, Boceto te presenta los detalles del conflicto y sus posibles repercusiones en la economía global.

 El 08 de marzo del presente año, las amenazas hechas por el presidente de Estados Unidos durante su campaña electoral finalmente se materializaron: el mandatario promulgó aranceles de 25% para el acero y de 10% para el aluminio. Pero, ¿por qué esto afectaría a China? Porque el país asiático es uno de los principales exportadores de los metales mencionados y, si bien el gobierno estadounidense exoneró temporalmente a ciertos países de dicha medida, China no ha sido uno de ellos. Ante ello, la respuesta del gigante oriental no se hizo esperar y el 02 de abril impuso aranceles en 128 productos provenientes de EEUU. Estas acciones y reacciones de las dos mayores potencias económicas del mundo dieron inicio al conflicto. Cinco meses después, en lugar de cesar, dichas acciones y reacciones se han intensificado: el mes pasado ambas partes impusieron aranceles a diversos productos por 34000 millones de dólares. Dado este contexto, es de suma importancia saber quiénes son los principales afectados por esta guerra comercial.

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En primer lugar, los consumidores serán los principales afectados. Nuestras clases de Economía General I nos han enseñado que, siempre y cuando el precio de equilibrio nacional sea mayor al precio mundial, la introducción de un arancel eleva el precio del producto, lo que genera que las importaciones se reduzcan y que la producción local abarque un poco más de mercado. En este sentido, el consumidor deberá pagar un precio mayor por el producto. El panorama es aún más desalentador si se toma en cuenta que con el pasar de los meses la lista de productos chinos sujetos a esta tarifa ha ido en aumento.

En segundo lugar, el crecimiento económico de los países involucrados también puede verse afectado. Muchos de los productos gravados son bienes intermedios, por lo que el costo de producir aumentará y, por lo tanto, la producción disminuirá. Si la producción disminuye, las empresas demandarán menos insumos. De esta manera, EEUU y China no serán los únicos afectados, sino también aquellos países que son sus principales socios comerciales. Una eventual menor demanda de cobre por parte de China, perjudicaría gravemente a Perú, pues dicho metal constituye uno de los principales bienes de exportación de nuestro país.

Finalmente, desempleo causado por una menor demanda e impacto negativo en el mercado de valores producto de la inestabilidad son otras posibles consecuencias de la guerra comercial. Hace unos meses, Donald Trump publicó en su Twitter que “… las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar.” Sin embargo, ¿alguien saldrá realmente victorioso de este conflicto?