Todos juntos Por Un Perú Mejor

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Por Un Perú Mejor: una iniciativa que busca cambiar vidas a través de asesorías virtuales a escolares, pensando en el beneficio de la educación  

Escrito por: Mariah Anglas


Soy Abril Núñez del Arco, tengo 16 años, estoy en quinto de secundaria y soy la fundadora de Por Un Perú Mejor. Me apasiona hacer ayuda social, jugar con niños y enseñarles. Quiero estudiar comunicación para el desarrollo. En verano, trabajé en un taller recreativo que emprendí en mi casa. Junto con una amiga les enseñamos alemán a niños pequeños, a través de la creatividad y la música.

Los inicios

¿De qué trata la propuesta de Por un Perú mejor? ¿Cuándo y cómo iniciaste este proyecto?

Por Un Perú Mejor es una iniciativa formada por un grupo de jóvenes dispuestos a dar asesorías educativas gratuitas a niños y adolescentes, que están recibiendo educación virtual precaria. No buscamos reemplazar la educación formal, sino dar un apoyo pedagógico complementario a lo que ya están aprendiendo. Este proyecto lo inicié el 24 de abril, luego de publicar en Facebook: “No soy profesora, ni tengo una maestría en educación, pero puedo dar asesorías gratis a niños que lo necesiten”. Me escribieron más de veinte mamás y, así, me di cuenta de que la necesidad de apoyo pedagógico complementario era mayor de lo que esperaba. Decidí convertir esa idea en un proyecto mucho más grande para poder darle la oportunidad a más personas de ayudar y, sobre todo, para poder asesorar a más niños.

¿Cómo se te ocurrió esta idea? ¿Has participado antes en voluntariados?

En realidad, siempre me ha encantado la ayuda social; considero que tengo una conexión excepcional con los niños, me encantan sus ideas espontáneas y su manera tan genuina de ver el mundo. Últimamente me había sentido bastante frustrada; pensaba que no podía contribuir lo suficiente dada la coyuntura actual de mi país. Ahí, me di cuenta de que había visto varias publicaciones de mamás desesperadas, quejándose de que sus hijos estaban recibiendo educación virtual muy precaria o que tenían dificultades con el aprendizaje online. En la mayoría de casos, no sabían cómo ayudarlos o no tenían el tiempo necesario para hacerlo. Entonces, publiqué en Facebook que podía dar asesorías gratis. Así fue cómo, a raíz de la gran acogida que tuvo mi publicación, se me ocurrió crear un proyecto social que incluyera la participación de más jóvenes como yo, dispuestos a dedicarle su tiempo al voluntariado que acababa de crear.

He participado en varios voluntariados antes. En el 2017, fui voluntaria en Proyecto Emergencia, una iniciativa de Proyecto Hogar a raíz de las consecuencias de los huaicos del 2017. Junto con algunos compañeros de mi colegio, ayudamos a limpiar casas que habían quedado inaccesibles por los huaicos. Ese mismo año, también ayudé a empaquetar donaciones para zonas remotas de la sierra con la asociación Juguete Pendiente. En el 2018, participé varias veces con Sígueme, construí escaleras en Pamplona y jugué con niños. Luego, desde febrero del 2019, soy parte del voluntariado Acompáñame, en el que voy a jugar con los niños internados en el INSN de San Borja. El año pasado también fui a la construcción de Proyecto Hogar en Cañete.

¿Qué te motivó a lanzarte por esta iniciativa? ¿En algún momento pensaste que eras muy “joven” para intentarlo?

Definitivamente una de las razones fue porque pensé en los beneficios que podrían obtener todos los niños peruanos que viven en zonas remotas y a los que, por ejemplo, les estamos dando la oportunidad de aprender otros idiomas y mejorar su habilidad para calcular, pensar por sí mismos y escribir. Al mejorar la educación de los niños, también estamos abriéndoles las puertas para que puedan cumplir sus sueños de lo que quieran ser cuando crezcan. Me encanta la idea de que los estamos motivando a creer en ellos mismos.

Por ejemplo, tenemos un par de voluntarias que dan asesorías en quechua y que han logrado traducir información de cursos que no están dentro de la malla curricular nacional para complementar su educación y ampliarles el panorama de aprendizaje. Me motiva pensar en todas las vidas que voy a cambiar con esta iniciativa.

En ningún momento pensé que era muy joven para intentarlo porque nunca he visto mi edad como una limitación. En realidad, he sacado bastante provecho de ese factor. Aparte del bachillerato, no tengo responsabilidades mayores que me impidan dedicarle la mayoría de mi tiempo a esta iniciativa. Además, creo que la inteligencia emocional y madurez necesaria para comprometerte con un proyecto y asumir la responsabilidad de ser la cabeza de la iniciativa, no está determinada por la edad de una persona, sino por su perseverancia, paciencia, empatía y templanza. Creo que, a mi corta edad, soy capaz de plantarle cara a los inconvenientes, e intento siempre mantener una mentalidad positiva. Además, confío en mi equipo; me gusta transmitirles mi seguridad y optimismo.

Por un Perú Mejor

¿Por qué este nombre? ¿Alguien te ayudó o apoyó con esta iniciativa?

Elegí llamar a mi proyecto “Por Un Perú Mejor” porque personalmente considero que la educación es la base de un país. Si logramos mejorar a distancia la calidad de educación, a través de la tecnología, creo que estamos demostrando que, si hay ganas, entre todos los peruanos, podemos aportar al desarrollo del país y lograr construir un futuro mejor. Por otro lado, creo que todos están tan concentrados en el sistema sanitario que se han olvidado de lo importante que es no perder de vista el apoyo pedagógico. Pienso que esta crisis nos está demostrando lo importante que es la educación. ¿Qué sería de nuestro país si los médicos y las enfermeras que están tratando a los pacientes con Covid19 no hubieran estudiado?

En realidad, creé esta iniciativa sola, pero una vez que pusimos en marcha las asesorías, formé un equipo de logística que me apoya muchísimo con la organización. Incluso, pido semanalmente una retroalimentación a los voluntarios para mejorar nuestras debilidades como grupo.

¿Te imaginaste que tanta gente se uniría en tan poco tiempo? ¿Tuviste miedo de no tener acogida?

Sí, la mayoría de mis amigos participa en voluntariados constantemente. En general, mi generación es bastante empática. Crecimos con la tecnología y los medios de comunicación presentes en nuestras vidas; somos conscientes de todo lo que sucede en el mundo. Por eso, existen tantos voluntarios jóvenes dispuestos a aportar su granito de arena en hacer de este planeta un lugar mejor.

Sinceramente, no tuve tiempo de pensar siquiera en no tener acogida. La respuesta de todos los voluntarios, que ahora son parte del proyecto, fue casi instantánea. Es más, fueron tantas personas las que me escribieron, que tuve que limitar el número de cupos a 100 voluntarios como máximo. Si no lo hacía, la organización del proyecto probablemente hubiera fracasado.

¿Ya tuvieron sus primeras asesorías? ¿Qué tal les fue el primer día?

Sí. Nos sorprendió que los niños tuvieran tantas ganas de aprender, a pesar de las limitaciones que implica estudiar de manera virtual. El mayor problema fue la caída de la conexión de internet. A veces, la llamada se congelaba o se cortaba por mala señal. Sin embargo, los voluntarios me comentaron que lo que más rescataron de esa primera experiencia como asesores fue definitivamente la paciencia y perseverancia de los niños. Además, hasta ahora, todos los voluntarios han logrado conectarse con el niño que les tocó asesorar. Personalmente, pienso que es porque la energía de un joven dispuesto a dedicar su tiempo a preparar la clase y la de un niño con todas las ganas de aprender se conectan instantáneamente.

Ahora que buscan dar asesorías para secundaria también, ¿cómo se están organizando? ¿Está resultando cómo te lo imaginabas?

Hoy hemos empezado las asesorías a secundaria. He formado un equipo de logística que me ayuda con esta sección. Entre ellos, hay tres personas que se encargaron de entrevistar a los voluntarios que hemos aceptado como asesores, asegurándose de que sean universitarios o graduados, que hayan tenido experiencia enseñando, y que van a cumplir con el compromiso y la responsabilidad que significa formar parte de Por Un Perú Mejor. Tenemos un grupo en WhatsApp, en el cual mandamos las indicaciones y resolvemos dudas. Además, hay un encargado por curso que asigna un estudiante por voluntario y que ayuda con el material de clase. Los voluntarios que ya tienen asignado a un adolescente aún no dan asesorías, así que los resultados se verán más adelante. Estoy segura de que nos va a ir igual de bien que con primaria; hemos seleccionado a voluntarios muy dispuestos y con experiencia enseñando.

¿Alguna anécdota que te gustaría contar? (Respecto a alguna experiencia en voluntariado o en alguna asesoría de Por un Perú Mejor)

La primera asesoría que di fue a una niña de inicial, junto con una amiga. Hicimos una videollamada vía Zoom. Su mamá nos había pedido que juguemos con ella y la entretengamos ya que había estado triste por no poder salir de su casa. Yo me imaginaba a una niña tímida e incluso pensé que se podría asustar porque no nos conocía. Apenas contestó, vi un cerquillo y una mirada curiosa. Le preguntamos varias veces cómo se llamaba y cuántos años tenía para romper el hielo porque en realidad ya lo sabíamos. Después de tres minutos sin respuesta alguna, escuchamos una vocecita como la de un ratoncito diciéndonos: “¡Ay, perdónenme! ¡Mi mamá estaba conectando el sonido, pues! Bueno chicas, les voy a presentar a mis peluchitos”. Como su pequeña estatura no nos dejaba ver su carita, se subió a un banco y, desde ese momento, no paró de hablar. En fin, la pequeña terminó dándonos a nosotras una asesoría sobre cada uno de sus peluches, nos mostró sus juguetes favoritos y hasta nos hizo un tour por su casita de juguete. Definitivamente, la mejor primera asesoría que me pudo tocar; me alegró la semana con su imaginación sin límites, su capacidad para divertirse y su alegría tan genuina.

Palabras finales

¿Sabes de otras iniciativas que debamos tener en cuenta?

Mapa Solidario, Frena la Curva, Enlazando Ayuda, Héroes Protegidos, Juntos desde Casa, Abrigando al Perú, Reactiva la Economía, Consejería virtual para ti y Recicla tu cuarentena son algunas que me parecen increíbles.

Por último, ¿te gustaría dejar algún mensaje a la comunidad UP?

Bueno, nuestra frase como voluntariado es “nos ponemos la camiseta por la educación”. Con esto, buscamos transmitir que, como peruanos, nos estamos comprometiendo a contribuir para mejorar la educación de nuestro país en esta coyuntura de crisis. Sin embargo, un mensaje más personal que me gustaría transmitir a la comunidad UP es que la oportunidad de poder ayudar a otro, enseñándole nuestros conocimientos, no es un acto de caridad, si no un privilegio. Personalmente, estoy sumamente agradecida de haber recibido una educación de calidad, que me permite asesorar a otras personas. Me gustaría que, quien esté leyendo esto, también se tome el tiempo de agradecer lo valioso que es haber tenido la suerte de poder estudiar.