… Cuando el cerebro es lo que más “Pone”

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Hay quienes se preocupan por su aspecto físico para atraer miradas. Hay quienes prefieren dejar de lado la belleza externa y concentrar sus esfuerzos en la belleza interior, aquello de lo que muchos, con vehemencia tratan de presumir. Sin embargo, en nuestros días, la sexualidad se ha convertido en un tema que ha dejado atrás los límites convencionales y ha abierto un mundo poco conocido o hasta ignorado años atrás.

Y es que cuando de atracción sexual hablamos, cada quien busca desarrollar su sex appeal para conseguir una pareja, claro a menos de que se esté dentro del grupo de los que se catalogan como asexuales (individuos que no tienen ningún tipo de atracción sexual por ninguno de los dos sexos).
Los últimos años han estado marcados por la fuerte apertura de la sexualidad dejando en la obsolescencia la típica clasificación de la orientación sexual basada en homosexuales o heterosexuales. Este fenómeno ha estado fuertemente influenciado por el internet debido a la facilidad para que las personas descubran cosas nuevas sin muchas veces tener que revelar su verdadera identidad.
En esta línea de apertura y descubrimientos sobre la orientación sexual ha nacido un nuevo concepto que deja de lado la belleza tanto interna como externa para darle paso a la inteligencia: la sapiosexualidad.

​​Una persona sapiosexual es aquella que encuentra a los altos niveles de inteligencia como el atributo sexual más atractivo (Gignac, G. E., Darbyshire, J., & Ooi, M., 2018). Miller (2000) ha sostenido que la inteligencia puede considerarse como una cualidad del atractivo sexual porque es un indicador de aptitud biológica.
Además, estudios han revelado que existe una correlación de 0.27 entre la simetría física y la inteligencia que puede explicar el por qué algunas personas les resulta más erótico el intelecto (Prokosh et al., 2005).

​​Y a pesar de que, autores como Gesgentad, Thornhill, & Garver-Apgar (2010) plantean una hipótesis en la que se detalla que la inteligencia es percibida realmente como un atractivo sexual en las mujeres cuando estas se encuentran en el periodo de ovulación, lo cierto es que cada vez son más las personas, tanto hombres como mujeres, que se sienten identificadas con este concepto. Realmente ¿qué hay detrás de esta atracción?
Pero una cuestión interesante es el preguntarse ¿qué se entiende por inteligencia? Y es aquí donde muchos expertos consideran que sería un error pensar que el sapiosexual se siente atraído sexualmente sólo por personas con coeficientes intelectuales altos, 3 carreras, 2 masters y un doctorado. En realidad, se asemejaría más a “quedarse embobado escuchando, observarlo, admirando a una persona locuaz, con agilidad mental, rápida, ingeniosa, divertida…” (Yanke, 2017). Así pues, nos queda una lección importante que nos demuestra que, el trabajar en nuestro desarrollo intelectual no solo nos puede ayudar para crecer profesionalmente, sino incluso para encontrar a nuestra futura pareja. Y como decía Eusebio Poncela: ¡Hay que follarse a las mentes! Porque seduce una cara y un cuerpo cuando se ve que hay una mente que los mueve.

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