Hola, ¿quién soy? No sé… se me olvidó

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who am I

Al momento de conocer a alguien nuevo, en una entrevista de trabajo o en cualquier encuentro, siempre se da la típica pregunta de “¿quién eres?” Sin embargo, ¿alguna vez te has puesto a reflexionar sobre quién realmente eres? Por ejemplo, ¿qué dices cuando tienes que presentarte? ¿Tienes preparado un speech o fluye naturalmente?

Escribe: José Antonio Amable

El filósofo y psicólogo William James dijo que cuando te encuentras con alguien, en realidad es una reunión de seis personas: las que cada uno piensan que son, las que cada uno piensa que el otro es y las que realmente son. De hecho, de esas seis, quizá las más intrigantes son las dos últimas, “las que realmente son”, pues definir tu identidad es complicado. Es más, ahora mismo que lo pienso diría: “Soy José Amable y soy quien escribe este artículo”. Sin embargo, ¿esa respuesta bastará para definir quién realmente soy? Pregunta complicada de resolver, ¿no?

No quien, sino qué

En entrevistas de trabajo, cuando te toca presentarte en algún chat o reunión, nunca falta la pregunta sobre quién eres. Sin embargo, no  es esa la cuestión, dado que fundamentalmente se aborda la pregunta de manera errónea. No es “quién eres” realmente, sino “qué tipo de cosa eres”.

Ahora bien, lo anterior no debe malinterpretarse por la simpleza de reducir la descripción de uno dado que la reorientación va por un sentido más profundo. Al responder la pregunta, no se puede dejar otras como de dónde venimos y a dónde vamos. Así, la respuesta debería basarse en que uno es sus recuerdos, experiencias, creencias, proyectos y deseos. En consecuencia, si se junta todo eso, obtenemos que uno es una colección ordenada de todas esas cosas. No obstante, ¿es suficiente eso para definir quiénes somos?

Una persona, ¿múltiples identidades?

Puede haber muchas piezas en el rompecabezas que conforman nuestra identidad. Además, se puede tener identidades diferentes que incluso chocan con otras. De hecho, muchas veces debes haber presenciado o sentido que alguien se comporta como una persona distinta en casa y fuera de ella. Ello es un claro ejemplo de eso.

Inclusive, ¿alguna vez has sentido que actúas como si tuvieses múltiples personalidades? No te preocupes si te has vivido algo así pues el filósofo Bagginni afirma que los seres humanos somos muy buenos para tener ideas contradictorias de nosotros mismos, si tenemos el incentivo para hacerlo. En efecto, él concluye que la identidad es muy fluida, no tiene que ser igual de momento a momento. Es decir, uno no puede encasillar la descripción de uno solo en ciertos aspectos. Así, él afirma: “Para mí, la identidad de una persona recoge todo lo de una persona, pero que evoluciona constantemente”. Claramente, esto no llevado a extremos totalmente opuestos pues es bien sabido que todo exceso es malo. 

Cabe resaltar que lo dicho anteriormente no es una tendencia a apoyar comportamientos disonantes de una persona, sino es abrir la posibilidad de reflexionar hasta qué punto la percepción que tienen los otros de uno influye en la personalidad, identidad y más. Lo cual es, evidentemente, una muestra que el sentido de identidad no solo viene de adentro. Los humanos son seres sociales que se ven afectados en la manera en que la gente los ve y ese es uno de los aspectos por los que existen esas múltiples personalidades en uno. Por ello, es importante tener en claro que uno es la suma total de lo que piensan de ti, lo que uno piensa de sí y lo que aspira a ser. 

¿Quién tú eres?

Ahora es tu turno. Después de haber leído el artículo, te toca contar qué define tu identidad. ¿Qué hace qué tú seas tú? ¿Crees que influye tu lengua, tus  costumbres,tu idiosincrasia y algo más? Es más, trata de definir quién eres tú en no más de tres oraciones, pero recuerda que independientemente de lo que respondes siempre serás tú el que determine lo que eres puesto que nadie te conoce más que tú.