¿Qué es y cómo superar el síndrome del impostor?

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Encontraste el empleo ideal. Te sientes feliz, cumpliste tu sueño, estás en un lugar genial. De pronto, un sentimiento extraño te comienza a partir el corazón. ¿Será que realmente sirvo para esto? ¿Será que los engañé? ¿No existen mejores personas que yo para cumplir la tarea? Esa sensación de “tengo un miedo interno a que descubran que soy un fraude” se llama síndrome del impostor, y más personas de las que crees sufren de ello.

Escribe: Adrian Dextre

No importa la evidencia que tengas a favor tuyo, tú vas a creer que eres un fraude. No importa que obtengas premios, que te digan que eres genial, que te den los empleos que busques, que te certifiquen con diplomas. Internamente pensarás que eres un fraude, que fue simplemente suerte, que no te lo mereces. Y claro, lo correcto es ir a terapia (si es que te sientes totalmente identificado, por favor, ve a terapia o háblalo con las personas que estén dispuestas a escucharte). No obstante, hago este artículo ya que puede que tanto tú como yo nos encontremos en esta cárcel. Una auténtica cárcel mental de la cual no podemos salir. Una cárcel en la que nosotros mismos somos los carceleros y en la que constantemente resuena un eco en la cabeza que nos dice: “no eres suficiente, no eres suficiente…”. 

Ahora, acá hay algo importante a resaltar. Este es un fenómeno que afecta en partes iguales a hombres y mujeres. No obstante, los hombres no lo solemos hablar con mucha frecuencia debido a factores sociales que reprimen nuestra libertad de expresión (“somos machos y estos problemas no deberían afectarnos mucho, no deberíamos pedir ayuda ni hablarlo con nadie”). Esto nos mantiene en esta cárcel mental que, espero que, con este artículo, te ayude un poquitito a repensar lo que te está pasando, y sobre todo, que no estás solo. 

El pensamiento más común por el que no se pide ayuda es este: ”Yo no estoy tan grave y otros necesitan más ayuda que yo”. Este es un pensamiento de autosabotaje. Algo que nos decimos para excusar que nos da vergüenza pedir ayuda. Jamás deberíamos tener vergüenza de pedir ayuda. La humanidad no es una especie individual, necesitamos a otros para sobrevivir, triunfar y crecer. El ejemplo perfecto para evidenciar ello, es la pandemia. 

Algo que me ayuda a veces a “reflexionar un poco”, es pensar en lo grande que es el existir. La galaxia lleva existiendo millones de años. Nosotros tenemos el lujo de formar parte de una sumamente pequeña porción de esa existencia (algo en realidad minúsculo). Deberíamos estar haciendo nuestro mejor esfuerzo por hacer lo mejor por ese tiempo en el que estamos vivos. Por ser felices, por invertir en nosotros mismos, por no desmeritar nuestro dolor, por más pequeño que sea.

El síndrome del impostor empieza pensando de esta manera 

“Todos saben más que yo”, nos decimos. No obstante, la realidad no es esa. Primero que nada, cada uno es un universo independiente. Lo que las otras personas saben es totalmente distinto a lo que cada uno sabe.  En segundo lugar, a la gran mayoría de las personas no le importamos. A casi todos les importa más uno mismo (si no son todos). Claro, puedes estar en mi contra ya que puedes creer que pones a tu familia u otras personas que quieres primero que tú, pero para un rato y reflexiona. Durante el día, si comparamos el tiempo en el que pensamos en los demás y el tiempo en el que pensamos en nosotros mismos, probablemente gane el tiempo en el que pensamos en nosotros mismos. Y esa es la realidad para el resto de los demás. 

Entender el síndrome del impostor no es suficiente. Decirlo en palabras no ayuda en nada a cambiar lo que nos pasa. Entonces, ¿qué hacemos para superar ese demonio interno que está dentro de nosotros y valorar mucho más lo que hacemos sin autosabotearnos constantemente con narrativas negativas? 

Acá hay un par de accionables que te pueden ayudar de alguna manera a dar inicio a ese cambio que podrías necesitar. Primero, haz una lista de tus logros (no importa que sea pequeño o grande, solo hazlo) y al final de cada día escribe todo lo que lograste. De esta manera, cuando comiences a sentir ese síndrome del impostor, MIRA ESA LISTA. Nosotros muchas veces infravaloramos lo que hacemos durante el día. La lista será una evidencia de que tú vales y estas haciendo cosas de valor para ti, para otros y para todo el mundo. 

Lo siguiente es valorar tu sufrimiento y agradecer tu suerte. Probablemente si estás leyendo esto, todas tus necesidades básicas están cubiertas y tienes personas que te apoyan incondicionalmente. Habla con esas personas, no tengas miedo de abrirte y estoy seguro de que te ayudará muchísimo.

No te compares con otros, compárate contigo mismo.  Cada persona vive una vida única. Nadie sabe nada de nadie y nadie tiene por qué saberlo. Cuando ves el triunfo de las otras personas y lo usas como señal de tu propio fracaso, solo te haces daño a ti mismo. Cuando te ocurra eso, para un minuto, da media vuelta y mira hacia atrás. Analiza tu recorrido. Mira las cosas que has aprendido, los logros que has obtenido, la evidencia de por qué estás donde estas. Si no hay nada, ponte objetivos, atrévete a hacer algo nuevo. Pero si estás leyendo este artículo es porque tienes un incentivo natural de crecer, mejorar y ser grande, lo que significa que detrás de ti ya tienes logros, problemas de los que has salido, obstáculos que has sobrellevado. Compárate con el tú de hace un año o dos años, y si estás creciendo, todo bien. El resto es suerte, probabilidad o estadística, cosas que están fuera de tu control y no tiene sentido ponerlo en la ecuación de quién eres como ser humano. 

Habla de tus sentimientos con vulnerabilidad y verdad. Especialmente si eres hombre y piensas que es ridículo hablar sobre ello. No se nos da permiso social de poder hablar de nuestros sentimientos con vulnerabilidad y verdad. Pero, alerta de spoiler, ¿a quién c&@$#/ le importa? Esos bloqueos sociales no son una obligación, son una elección. Puedes hoy mismo aceptar (como todos) que hemos sido víctimas del síndrome del impostor, que hay cosas que nos dan miedo, que hay cosas por las que no nos sentimos preparados y necesitamos ayuda. 

Un entorno de seguridad psicológica, vulnerabilidad y verdad nos permite crecer mejor que cualquier otro entorno. Busca una persona en tu vida, tu mamá, tu pareja, un amigo, una amiga. Háblale de tus sentimientos con vulnerabilidad y verdad. Vas a crecer de manera inevitable y muy probablemente no soluciones el síndrome del impostor de un día para el otro, pero vas a lograr dar tu primer paso. 

 No olvides que todos morimos y que la vida es muy muy muy corta. En millones de años el sol se va a comer a la tierra y el sistema solar no va a existir. En miles de millones de años todas las estrellas del universo se van a apagar y solamente habrá agujeros negros. Y en miles de miles de millones de años, los agujeros negros dejarán de rotar y emitir energía. No existirá energía en el universo. Los electrones en los átomos se dejarán de mover. Va a parar el tiempo. No tiene sentido medir el tiempo cuando no existe movimiento de ningún tipo. Nuestro universo tiene una fecha de vencimiento. Incluso ante la evolución más avanzada y desquiciada de nuestra tecnología, eventualmente todo se va a acabar. El planeta se va a acabar, el sistema solar se va a acabar, nuestro conocimiento y tecnología va a desaparecer. Todo se va a volver en nada. Lo único que importa es el tiempo en el que estamos vivos hoy.

El pasado no existe, el pasado es una ilusión, no lo puedes cambiar. Es lo que te hace hoy, pero no lo puedes cambiar. Afligirte por lo que pasó es simplemente inútil. Aprende de él, obsérvalo sin juzgarlo y déjalos pasar. 

No olvides que eventualmente nos vamos a morir. Incluso si desarrollamos inmortalidad basada en la digitalización de nuestras mentes, eventualmente nos vamos a morir y eventualmente lo único que quedará son las memorias que nosotros hacemos en esta tierra. La vida es muy corta para vivir con el síndrome del impostor o para creer que somos peores que el resto. Sé vulnerable, acepta lo que has vivido y crece mucho más allá. 

Si necesitas ayuda en esto, no dudes en enviar un mensaje al siguiente correo: dfe@up.edu.pe o a mí en caso quieras conversarlo: 996048906 .