Sostenibilidad empresarial: la clave en los negocios

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Ahora ser sostenible no es una opción, es la norma

¿Es posible lograr un crecimiento económico mientras evitamos un cambio climático catastrófico? Ahora las empresas han adoptado la sostenibilidad como una estrategia que va más allá de la responsabilidad social. Conoce más sobre el vínculo entre la sostenibilidad y las empresas en el siguiente artículo.

Escribe: Mariana Salinas


La crisis climática es un reto global cuyos efectos son cada vez más evidentes. Escuchamos hablar sobre deforestación, contaminación de los océanos y generación excesiva de residuos. Pero, ¿cuál es el rol de las empresas frente a esta problemática? ¿Por qué las empresas deben preocuparse por reducir su impacto ambiental negativo? ¿No deben enfocarse en generar utilidades?

Es común pensar que el crecimiento económico y las acciones ambientalmente responsables se contradicen. Sin embargo, el cuidado ambiental no solo trata de responsabilidad social o filantropía; sino también de un asunto económico.

Por ello, actualmente las empresas están incorporando la sostenibilidad como parte de su estrategia corporativa para optimizar sus procesos. También para aumentar su crecimiento y valor. Según el informe global de McKinsey: “The business of sustainability”, los motivos son  más que razones meramente reputacionales. Ahora ser sostenible es ser estratégicos.

Aún muchas personas dudan del retorno de la inversión en sostenibilidad. Pero, como contrasta el estudio de McKinsey, cada vez son más las corporaciones que sostienen que las estrategias de creación de valor sostenible no solo aumentan la reputación de una empresa, sino también las cifras en cuanto a crecimiento y desarrollo de la organización.

Pero, ¿qué significa incorporar la sostenibilidad en la estrategia corporativa?

Una empresa sostenible es aquella que no solo tiene en cuenta las ganancias y su rentabilidad, sino también cómo sus operaciones afectan el ambiente, los recursos naturales, el bienestar social y a las generaciones futuras.

La incorporación de la sostenibilidad dentro del proceso de planificación estratégica implica que esta forme parte de todas las decisiones empresariales. Una estrategia sólida de sostenibilidad proporciona un marco para la gestión empresarial.

Se requiere que la sostenibilidad esté presente de manera transversal en la organización. Por ello, se debe incorporar en todas las actividades, áreas y departamentos de una empresa. No se trata de una tarea que le compete únicamente a un área específica o a un comité.

Como se ha mencionado, la incorporación de la sostenibilidad ambiental en una empresa no es solo un compromiso por el bien de su entorno, también es una oportunidad para mejorar diversos aspectos.

Por ejemplo, la incorporación de soluciones que buscan minimizar los impactos ambientales negativos incentiva la apertura a nuevos mercados y el desarrollo de nuevos productos. Un caso es el aprovechamiento de los residuos (basura) como material para la elaboración de productos. De esta manera se fomenta una mayor resiliencia e innovación que promueve la mejora continua de la compañía.

Además, muchos líderes entrevistados por McKinsey sostienen que existe una relación directa entre la estrategia de sostenibilidad y el alineamiento de ésta con la misión, visión, valores y objetivos de negocio de la compañía. Aquello no solo deriva en un mayor compromiso e involucración por parte de los empleados. También, de forma paralela, sirve como un impulsor y acelerador en la atracción de talento.

Por otro lado, la estrategia de sostenibilidad puede derivar en impactos financieros positivos, ya que genera mayor facilidad para encontrar financiamiento externo. Los inversores e instituciones financieras valoran una gestión ambiental responsable. Un ejemplo son los préstamos verdes que permiten a las empresas financiar iniciativas cuyo fin sea promover la sostenibilidad.

Asimismo, trae ahorros económicos. Las empresas analizadas por McKinsey han reducido significativamente sus costos mediante una mejor gestión de la energía, el agua, los recursos utilizados en su cadena de suministro, entre otros.

Por lo tanto, se evidencia que las empresas que prosperarán en el futuro serán aquellas que incorporan la sostenibilidad. Hemos comenzado una nueva etapa industrial donde la manera de hacer negocios prioriza la sostenibilidad en el centro de su estrategia empresarial.

La nueva norma son los negocios sostenibles, las reglas de juego están cambiando. En el Perú cada vez se establecen más leyes que buscan promover prácticas empresariales ambientalmente responsables, como la Ley General de Residuos Sólidos y la Ley de Plástico de un solo uso. El futuro de los negocios es verde y no podemos ser ajenos a esta realidad.

 

 

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