El clickbait más vergonzoso

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Ningún medio de comunicación es ajeno a la realidad, ahí es donde surge la desesperación de cualquier diario por mantenerse en una posición privilegiada entre las diferentes plataformas digitales. Conoce más sobre ello en la siguiente nota…

Escribe: David Cuenca


Mucha competencia. De hecho, muchísima competencia mediática hoy en día con las redes. Tantas noticias o artículos que leer y el día aún sigue teniendo 24 horas, lamentablemente. Parece entonces que tenemos que ser mucho más selectivos con lo que leemos, con el fin de que nos alcance el tiempo de nuestro descanso para, también, ver memes y chatear con nuestros amigos. Ningún medio de comunicación es ajeno a esta realidad y ahí es donde surge la desesperación de cualquier diario por mantenerse en una posición privilegiada entre las diferentes plataformas digitales.

¿A qué lleva esta desesperación? Pues a optar por recursos que brillen por la ausencia de varías características importante en el periodismo como lo son la exhaustividad, la imparcialidad y la precisión. De manera más específica, se hablará de los titulares que son un elemento de enganche en las redes sociales, por ejemplo. Como se mencionó antes, muchos de estos enganches pueden carecer de imparcialidad o precisión y así ser merecedor de llamarse clickbait (García Orosa et al., 2017). 

En el estudio de García, Gallur y López (2017), se analizaron 28 medios de comunicación de la Unión Europea, los resultados fueron desastrosos ya que la mayor parte de sus titulares tenían muchas deficiencias, incluso algunos ni tenían sentido en sí mismo. Lo que estos titulares hacían, principalmente, era favorecer a la curiosidad frente a la información. Ello llevó a la conclusión de que, si bien los titulares sí brindaban información sobre un hecho presente en la noticia, lo hacían desde un punto de vista sensacionalista, ya que priorizan las emociones y sensaciones. Pero ¿para qué hacen esto o qué buscan? Buscan simplemente la permanencia del lector en la página para verse favorecidos económicamente. Finalmente, con respecto a esta investigación, se debe mencionar que los autores hacen una distinción entre titulares engañosos y falsos: “Finalmente, cuatro de cada 10 titulares son engañosos porque no hacen referencia al verdadero tema de la noticia, aunque no siempre se correspondan con noticias falsas”.

Si bien cualquier clickbait debería ser vergonzoso, hay unos, ciertamente, más descarados que otros. Solo imagina la siguiente situación. Son las tres de la mañana, sales de una discoteca en el boulevard de Barranco y caminas con tu amigo hacia Don Bajando antes de ir a casa. En el camino se desata un enfrentamiento entre distintos jaladores de todas las discotecas de la zona. Solo caminas muy rápido sin mirar atrás hasta que escuchas un grito, volteas y ves a una persona con la cabeza ensangrentada al costado de una maceta de piedra. Al día siguiente, ves el reportaje del fatídico hecho en las noticias y descubres que la persona muerta era un chico peruano que trabajaba como jalador desde hace 5 años. El detalle viene en que el chico era homosexual. De pronto el reportero menciona que se sospecha que el crimen no es uno cualquiera sino uno de odio en un acto homofóbico por parte del homicida. Tú sabes que no fue así, pero no puedes hacer nada tampoco. 

Ahora, si bien no fue un crimen de odio en este caso, quizá en otro caso sí pudiera haberlo sido o un crimen de odio hacia un transexual o un feminicidio, además quizá el reportero no lo hizo de mala fe. Sin embargo, el reportero debería saber algo y es algo muy importante para mantener la objetividad y es que únicamente el fiscal es el que puede tipificar un delito. Ni la policía, ni tu periódico favorito, ni ningún opinólogo de Twitter. La razón es sencilla, el fiscal es el encargado de hacer la investigación preliminar y la investigación preparatoria. Ambas tienen un plazo máximo de 120 días en todo el Perú, excepto en Lima Metropolitana donde el plazo no está limitado, debido a la carga de trabajo que tienen en esta región. 

Sí, si los plazos son tan largos es porque la investigación no es algo sencillo y porque el fiscal debe tener todos los argumentos posibles y los más sólidos para que el procesado termine siendo condenado. En efecto, si ya es complicado realizar estas investigaciones, imagina cómo sería una en que el potencial delito sea muy subjetivo y necesite sí o sí la confesión del criminal como evidencia de dicho delito. Ciertamente es algo que ningún periodista puede hacer en tres horas y luego ponerlo como noticia. Estos delitos son los crímenes de odio que son complicados porque la investigación tiene que ser mucho más profunda porque se debe conocer la intención y lo que hay detrás de la evidencia material. 

Concretamente, el caso de los feminicidios es bastante complejo ya que diferentes autores alegan de que no es del todo correcto como es el caso de Pérez (2018): 

Desde la perspectiva fenomenológica, el rasgo esencial con el que se caracteriza los denominados «delitos de odio» reside en que el hecho se realiza debido al odio a la categoría (afroamericanos, judíos, homosexuales).( …) Se trata de que la selección de la víctima de la violencia en los delitos de odio (…) se hace con abstracción de las singularidades de la misma y por la única razón de reunir el rasgo de la condición de pertenencia al colectivo al que genéricamente se odia. (…) el feminicidio de la pareja o expareja no es un delito de odio en sentido estricto, entendiendo por tal el «odio a las mujeres», como colectivo.

Del mismo modo, se critica el análisis de una sola variable y la complejidad en pasar de lo que está en el papel (porque como sabemos el papel aguanta todo) a la realidad. El comentario es realizado por Mujica y Tuesta (2012): 

Una disposición similar hay en la criminología crítica, cuyos autores (y autoras) cuestionan el discurso feminista oficial por considerar una única variable (el género) en la explicación de un fenómeno que argumentan complejo e irreductible a una sola causa (…). Este refiere a la «dificultad» para traducir la categoría política y su contenido teórico a elementos de criminología aplicada.

Asimismo, los feminicidios, igual que otros crímenes realizados en el hogar, han despertado la atención de la prensa de manera sensacionalista debido a lo impactante que son o a que involucran personas en un escenario lleno de morbo. Efectivamente, la estrategia narrativa de estas noticias consiste en un uso planeado de hipérboles para generar sentimientos en el lector (Mujica & Tuesta, 2012).

Como se dijo antes, esta opinión no es aislada ni mucho menos. Nuñovero Cisneros (2017) señala el protagonismo de los medios en la discusión pública de temas sociales, lo cual es algo bastante positivo como agente informativo; sin embargo, conlleva el riesgo del falseamiento o empobrecimiento de la misma información por un interés de mercado. También, comenta la falta de construcción de indicadores fiables de homicidios en el Perú. En la misma línea, afirma que el problema metodológico de las mediciones de este crimen radica en que los registros y mediciones surgen en un contexto de campaña que  promueve mayor denuncia del delito. Este dilema es abordado en los estudios de sesgos en criminología como populismo penal que es generado por manipulación de información con fines publicitarios. (Nuñovero Cisneros, 2017)

Finalmente, como cereza del pastel, tipificar este delito supone una complejidad mucho mayor para los fiscales que no cuentan con mucho tiempo para hacer la denuncia y que tienen que presentar argumentos sólidos, con el fin de que no haya mucha dilación que luego el criminal pueda usar a su favor. Dado esta problemática, es tentativo para ellos imputar por homicidio simple según múltiples fiscales entrevistados sobre este tema (Tuesta & Mujica, 2015).

En conclusión, ¿es este delito complicado de analizar? Sí y, en realidad, complicado le queda pequeño. ¿Los periodistas deberían tipificar o siquiera intentar hacerlo en sus artículos? Creo que no, por la sencilla razón de que es tremendamente inmoral exagerar las características de la muerte de una persona solo para conseguir unos clicks. Una persona, viva o muerta, tiene una dignidad que se debe respetar. Su cadáver no debe ser usado para que la prensa pueda hacer que te quedes más tiempo en su portal, sea del género que sea el ser humano. El deber de la prensa es informar y hacer que la población abra los ojos, no que los vendan y los lleven de la mano hacia lo que les conviene.

Bibliografía:

García Orosa, B., Gallur Santorun, S., & López García, X. (2017). El uso del clickbait en cibermedios de los 28 países de la Unión Europea. Revista Latina de Comunicacion Social, 72, 1261–1277. https://doi.org/10.4185/RLCS-2017-1218

Mujica, J., & Tuesta, D. (2012). Problemas de construcción de indicadores criminológicos y situación comparada del feminicidio en el Perú. Anthropologica, 30(30), 169–194.

Nuñovero Cisneros, L. (2017). Más allá del feminicidio de pareja: victimización de mujeres por homicidio y criminalidad organizada transnacional en el Perú. Derecho Penal y Criminología, 38, 243–265. https://doi.org/10.18601/01210483.v38n104.08

Peréz, M. (2018). La caracterización del feminicidio de la pareja o expareja y los delitos de odio discriminatorio. Derecho PUCP, 81, 163–196. http://www.scielo.org.pe/pdf/derecho/n81/a06n81.pdf

Tuesta, D., & Mujica, J. (2015). Problemas en la investigación procesal-penal del feminicidio en el Perú. Revista Latinoamericana de Estudios de Seguridad, 17(15), 80–95.

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