El mito del cuerpo de verano: ¿Cómo apareció y qué implica en la actualidad?

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Las manos que intentan taparte un rollo. El pareo o un polo que te cubre la cadera. Los músculos que se contraen para meter la pancita o ponerte firmes las piernas mientras caminas hacia el agua con la piel y las estrías que brillan por los rayos del sol. La posición sobre la arena que disimula lo que “falta” como lo que “sobra”. Y…¿eso qué es? Estrategias y de esas hay muchas. Sin embargo, ¿estrategias para qué? Aquellas que permitan conseguir el ansiado cuerpo de verano aunque realmente será eso una verdad o una mentira. Descúbrelo en el siguiente artículo.

Escribe: José Amable


Cuerpo de verano, dieta de verano, gym para estar listo para el verano son algunas de las frases que escuchamos cada vez que un nuevo año se acerca y no hemos conseguido ese cuerpo añorado. Aquel físico que creemos que nos hará sentir bien por apegarnos al cuerpo normativo deseado, aún más cuando la realidad no se apega a eso. Por ejemplo, ¿normalmente alguien se cruza con Chris Evans o Chris Hemsworth–Capitán América y Thor para los que no saben quienes son– por la calle? Posiblemente no y eso es porque conseguir el físico que poseen los Chris no solo depende de seguir una dieta estricta y una rutina de entrenamiento sino más detalles. Ahora bien, ¿en qué momento surgió ese deseo de lograr esos “cuerpos de verano”?

La primera vez que se escuchó la frase “bikini body” o cuerpo de verano fue en un anuncio comercial hecho en 1961 para una bebida que prometió a sus consumidores al tomarla se bajaría de peso. Desde ahí, comenzó una serie de anuncios que prometían esas dietas maravillosas que te ayudarían a disminuir medidas, para por fin, poder usar ese bikini en la playa o lucir ese abdomen marcado. Además, esas publicidades vendían la idea de que un cuerpo que luce así es sinónimo de salud y perfección.

Ahora, en pleno comienzo del 2022, se sigue romantizando con ese tema. De hecho, un ejemplo son los gimnasios que se aprovechan de eso para tener como público objetivo a personas cuya imagen personal se ha sentido disminuida durante mucho tiempo. Entonces, ellos te prometen verte como los chicos de las películas o los modelos que sigues en Instagram con una sonrisa de oreja a oreja, porque, claro, cuerpo de verano es sinónimo de felicidad, salud y perfección–fórmula perfecta, ¿sí o no?–.

¡Claramente no! Y cuidado que con lo anterior no se pretende insinuar que ir al gym o realizar ejercicios esté mal puesto que es una linda forma de ganar energía y mantener un balance durante el día. En cambio, lo que lo anterior busca resaltar es el rechazo a que se utilice imágenes de alguien que tiene que verse de una manera para sentir mal a las personas que no lo hacen. “Es inspiracional”, “es sinónimo de salud” y otras frases más, de seguro, debes haber escuchado y aunque los argumentos para decirlas pueden ser diversos, el mensaje es claro. Se genera una presión innecesaria en una persona que probablemente ya esté pasando por muchas cosas en su cabeza, y sentir que tiene que verse de una determinada forma, le quita la oportunidad de concentrarse en sí misma para buscar la mejor versión personal que se tiene. 

Lastimosamente, en el Perú está muy de moda seguir a los demás, sin ponerse uno como prioridad. Por ejemplo, ¿qué ve uno normalmente en los programas de televisión nacional? Modelos en paños menores que lucen esa figura que tanto desean los jóvenes. Y si dejamos de lado la tecnología, ¿qué se ve en las calles? Vallas publicitarias de personas que poseen ese cuerpo de verano, ese cuerpo que tanto deseamos. De esta forma, esa sobreexposición es la que atrofia el pensamiento de muchos al presentarles esa cultura tóxica que idealiza “esos cuerpos perfectos”.

Sin embargo, la perfección no existe sino que es un constructo social. El cuerpo del verano, tu cuerpo del verano, será aquel con el que llegues los primeros de enero. Aunque, si realmente lo que estás buscando es un cambio en tu aspecto físico por voluntad propia, lo puedes lograr siempre y cuando no pierdas el norte de que no se necesita una dieta milagrosa ni existe la necesidad de verse como alguien más. Si es así, adelante con la búsqueda de ello sin perder la singularidad, el amor y el cuidado hacia tu físico. De esta forma, al valorar tu cuerpo, quererlo y cuidarlo podrás comprender que no existe un cuerpo de verano… solo un cuerpo en cualquier estación del año.