Amigos

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Escribe: Bertha Mendoza 


Clases van, clases vienen y con ellas, los compañeros. Trabajos grupales, dinámicas en clase, actividades extraacadémicas son parte de nuestra vida, y no me refiero solo a la universitaria. Interactúas con gente que no necesariamente conoces, pero en el transcurso del tiempo las vas conociendo. De ellos quedan los compañeros, los buenos compañeros, pero solo unos cuantos a los que te dignas a llamar amigos. Poco a poco son parte de tu vida, a veces sin entender cómo. A veces hace falta un almuerzo para que se conozcan mejor, a veces ese lapicero prestado ayuda o tan solo querer iniciar una conversación con el clásico “¿de qué carrera eres?”. Lo que sigue es mejor: comparten locuras, diversión, anécdotas, clases, etc. Juergas van, juergas vienen, pero las más especiales son las que vives con amigos.

Puede que tengas mucha gente agregada en WhatsApp, Facebook, Instagram, LinkedIn, TikTok y cualquier otra red social que uses. Tal vez tienes fotos con algunos pocos o muchos likes y comentarios. Si eres sociable, saludas a más de la mitad de la gente que te cruzas, porque de algún lugar se conocen. Al abrir tus redes sociales ves que tus notificaciones son interminables y los mensajes no dejan de llegarte. Puede que este en realidad no es tu caso, pero no puedes negar que en algún momento has pensado en esto: ¿quiénes en verdad son mis amigos?

Amigos son los que a las 3 a.m. se ponen a filosofar contigo sobre la vida, aquellos que se ríen de tu chiste solo porque tú lo contaste. Son aquellos que te acompañan en tus aventuras y te hacen barra para que asumas ese reto que te cuesta aceptar. Algunos no dejan de mandarte mil y un stickers o de etiquetarte en memes, porque se acuerdan de ti, de las vivencias que han tenido. Confías en ellos y ellos confían en ti. Son quienes, aun cuando pasan por situaciones complicadas, están contigo para compartir tus logros o te acompañan también en los momentos en los que las fuerzas se te van. Los amigos no siempre se cuentan todo, pero cuentas con ellos en todo momento.

Quizás no recuerdas en qué momento se volvieron tan cercanos, pero tienen un lazo especial, único. Quizás no siempre recuerdas su color favorito, qué comida le fascina o cuáles son todos los lugares a los que ha viajado. ¿Es necesario? No lo sé, ni pretendo saberlo. Sin embargo, algo que sí sabes es identificar cuando está triste, cuando se siente agobiado, cuando está enamorado y no sabe cómo contarte, sabes cuando tiene prisa, cuando tiene ganas de charlar mientras toman un café o cuando tiene tanta hambre que se devoraría su salchipapón sin compartir (o quizás ese eres tú). Quizás no siempre se vean, quizás no siempre se hablen, quizás la rutina se apodera de nosotros, quizás razones infinitas no me faltan para escribir. Algo es cierto: cuentas con ellos, créelo.

Son esas personas con las que quizás no hablas día y noche, pero 24/7 las llevas en el corazón.

 

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