¿Vuelta a clases este 2022?: Entrevista a Felipe Portocarrero

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En esta oportunidad, Boceto pudo acceder a una entrevista exclusiva con nuestro rector Felipe Portocarrero, quien nos pudo contar un poco más sobre los datos preliminares del regreso a clases para este 2022 y el Plan de Retorno a Clases que se tiene preparado para que los estudiantes asistan a clases de manera óptima y preservando su salud ante la aún presente pandemia.

Escribe Bertha Mendoza y Claudio Ruiz

Foto Gabriel Amable


Para muchos, el regreso a clases puede ser un evento muy esperado; si bien hemos podido adaptarnos a las clases virtuales, recorrer las instalaciones de la universidad y compartir el salón con los compañeros de clases y docentes son factores esenciales que enriquecen nuestra experiencia universitaria. A tres meses de finalizar el año, con una vacunación que cada vez alcanza mayores grupos etarios, las clases presenciales o semipresenciales no parecen estar tan lejanas. Por ello, Boceto se contactó con el rector Felipe Portocarrero, a fin de conocer algunos detalles sobre lo que la Universidad del Pacífico está preparando para que los estudiantes puedan volver a las aulas.

Buenos días rector y gracias por concedernos la entrevista. Para comenzar, nos gustaría saber un poco sobre cómo afectó la pandemia a la asistencia a clases.

Antes de compartirles algunas cifras y para explicarlo mejor, quiero señalar que se ha acuñado un nuevo término en la Dirección General de Educación Superior (DIGESU) del MINEDU: la tasa de interrupción, que es el número de estudiantes que, durante la pandemia, han suspendido su involucramiento con la universidad. 

A nivel nacional, por la pandemia, durante el semestre 2020-I la tasa de interrupción incrementó de 5.7 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 18.3%, cuando en el 2018-II y el 2019-II las tasas eran de 14.2% y 12.6%, un incremento importante y generado por los problemas de conectividad, quiebras presupuestales familiares, etc. 

Curiosamente, las universidades privadas han presentado una tasa mayor que las universidades públicas, pues en el 2020-I la tasa de interrupción creció en 7.8 puntos porcentuales, alcanzando un 22.3% en universidades privadas; mientras que en universidades públicas creció en 1.2 puntos porcentuales a 9.9%, lo que nos muestra que en las universidades públicas los estudiantes sobrevivieron mejor a la pandemia. Todos estos son datos oficiales publicados en el Plan Nacional de Emergencia del Sistema Educativo Peruano, como parte del DS 014-2021-MINEDU.

Sin embargo, hay que recordar que, en el 2020, las universidades públicas no estuvieron preparadas para las clases virtuales dado el confinamiento; en cambio, en la UP realizamos la conversión en 10 días -un trabajo que nos sacó canas verdes. Las universidades del Consorcio logramos salir a flote, mientras que las instituciones públicas comenzaron tarde.

Sobre este plan educativo, ¿bajo qué bases o fuentes se está armando?

Desde hace varios meses, la metodología con la que estamos elaborando nuestro propio plan educacional proviene de una fuente externa y una interna. La fuente externa consistió en pasar horas investigando cómo estaban procesando el retorno a la presencialidad las universidades de América del Norte y Europa. Debo confesarles que más complejo resulta el retorno a la semipresencialidad que el esfuerzo que nos significó volcarnos a la virtualidad, pues debemos considerar más variables relacionadas al entorno, lo que resulta muy complicado.

La segunda fuente de aprendizaje (fuente interna) ha sido observar a nuestros colegas, a universidades aliadas cercanas como los propios miembros del Consorcio de Universidades (PUCP, UPCH, UP y UdeL), ya que, a diferencia de la UP, han debido habilitar el ingreso progresivo bajo aforos limitados para que los estudiantes puedan hacer uso de sus laboratorios.  

Entonces, como fruto del estudio de las fuentes externas e internas, las consultas cruzadas y de analizar el benchmarking, hemos elaborado un Plan de Retorno a Clases que ha sido presentado al Consejo Académico. Sin embargo, hasta el día de hoy, sigue recibiendo ajustes, ya que diseñar el plan es una cosa muy distinta a lo que puede presentarse al ejecutar una clase “prototipo”, pues al realizar simulaciones en el aula de manera directa, surgen problemas que solo pueden ser detectados al estar allí mismo.

Entonces, ¿qué es lo que nos espera el próximo año según los lineamientos generales?

Lo que se planea para el 2022 es una mezcla de clases híbridas y clases remotas. Por un lado, las clases remotas son lo que los alumnos ya conocen, lo que tenemos desde 2020 y con lo que continuaremos hasta finales de 2021. Por otro lado, la clase híbrida supone una presencialidad más acotada o limitada en el aula, un aula que posee una serie de regulaciones y parámetros específicos, y que consistirá en un salón de clase con presencia de jóvenes en el aula y simultáneamente de manera remota. Es algo que se ha implementado a nivel mundial, ya que no se puede regresar de manera plena a las aulas, pero tampoco podemos seguir manteniéndolos alejados de la experiencia universitaria, algo irremplazable por la virtualidad.

Suponiendo que se detecte algún contagio, ¿qué medidas adoptará la universidad?

Si se detecta alguna persona contagiada, se utilizará una app específica para hacer la correspondiente trazabilidad, encapsular el aula, comunicar a quienes hayan tenido contacto con la persona contagiada y poner en marcha los quince días de cuarentena, para luego retomar las clases bajo la modalidad híbrida. Si se trata de casos aislados, no se cerrará toda la universidad. Por eso, es importantísimo que el aforo sea pequeño, de manera que la trazabilidad sea factible e impecable, en la medida de nuestras posibilidades, desde que los alumnos ingresan a la universidad. 

¿Cómo se decidirá con qué cursos se comenzará el plan?

Los criterios que hemos pensado para la elección de cursos (1) son la metodología que emplean, para analizar el requerimiento de esta presencialidad; (2) que los objetivos del aprendizaje se logren en una clase híbrida; (3) también priorizamos la salud, y (4) que los cachimbos con sus cursos de nivelación sean los primeros en retornar a las aulas.

Tenemos dos promociones que llevan cumpliendo más de un año sin pisar la universidad. Luego verán que, con las proyecciones que hemos realizado, los ingresantes de 2020 y 2021 sí podrán regresar a la universidad para el 2022-II. Creemos que hacia mediados del 2022 se va a poder abrir no la presencialidad plena, sino al 80% o lo que permita la normatividad vigente en ese momento. Se ha pensado, además, que los que están por egresar también tengan una cierta priorización -no se pueden despedir con una manito virtual-.

El número de cursos que podrán ser dictados de manera híbrida será determinado en función del aforo y los protocolos de seguridad exigidos por el MINSA. Nosotros de manera prudente hemos decidido un 30% de aforo dado nuestro cálculo según los metros de distancia seguros (2 metros) y la capacidad de las aulas.

¿Y cuáles serán los protocolos de acceso a las aulas?

Hemos diseñado un protocolo general de ingreso para el flujo de estudiantes y protocolos específicos para pregrado, la escuela preuniversitaria, postgrado y para el centro de idiomas CIDUP.

Dado que cada pabellón de la UP posee características distintas, se decidió identificar los mejores espacios para el tránsito de personas y delimitar los procedimientos de bioseguridad para el desempeño óptimo de las clases.

Asimismo, tenemos bloques horarios en los que 315 estudiantes pueden entrar y salir. Se planea que las clases terminen 10 o 15 minutos antes para la limpieza, ya que todas las aulas contarán con un protocolo de ingreso y flujo de estudiantes, un sistema purificador de aire (ionizador), que elimina virus, bacterias, y que funciona con el sistema de aire acondicionado. También contarán con alcohol gel en dispensadores, sistemas de cámara, video y audio en el interior, y medidores de CO2 portátiles. Además, hemos calculado inicialmente implementar 30 aulas para el verano, lo que requerirá de una inversión importante.

Por otra parte, previo al ingreso a la universidad, los alumnos deberán llegar con media hora de anticipación, identificarse debidamente con un documento digital que estamos creando, una app especial. Esta app es un upgrade UP Experience, cada uno tendrá un código QR que nos permitirá la trazabilidad frente al eventual contagio. Así mismo, se verificará el uso de doble mascarilla (de preferencia KN95) y medición de temperatura, y realizar la desinfección de manos y planta de los pies. Se necesita, además, un buen servicio de atención sanitaria, por lo que se implementará un tópico mucho más grande y equipado.

¿Qué es un aula híbrida?

Hemos buscado una experiencia que se aproxime lo más posible a estar presente en clase, los grupos que están diseñados son de 10 estudiantes cada semana, para que todos logren ir al aula. Además, como se va a mantener ambas modalidades de manera conjunta, quienes no deseen asistir podrán ver la clase desde su casa, no será obligatorio, solo se mantendrá el requerimiento de la vacuna para poder asistir de manera presencial.

Otro aspecto a resaltar es que, durante las actividades, todos los estudiantes contarán con servicio de atención en el tópico, atención del personal de GIIT en aulas, salas y oficinas, se tendrán espacios de atención al alumno y salas de computadoras para que algunos vayan con aforo limitado.

Queremos comentarles también, que en este momento que estamos desarrollando la entrevista, estamos excavando debajo de la zona cercana al Mäes Heller y los jardines. Estamos construyendo la enfermería y el tópico, con camas separadas, mejoras en la atención, a fin de contar con un buen servicio de atención sanitaria para nuestros estudiantes. Este proyecto está costando aproximadamente más de S/ 2.5 millones, para cuidar la salud de la comunidad universitaria.

¿Cuándo se les informará a los cachimbos?

Tenemos 840 chicos y chicas en provincia. Si parte de estos muchachos han podido mantenerse en la universidad es porque han dejado de gastar en el alojamiento, manutención, transporte, etc. Hay algunos cachimbos que son de provincia y no los vamos a hacer venir, deben mantenerse en donde están. Además, tenemos que darles la señal a los padres con tiempo, porque tienen que prepararse para un flujo de gastos que había sido suspendido. Tenemos que ir muy progresivamente para no maltratar las economías familiares, y considerar las circunstancias especiales de nuestros estudiantes provincianos. Por ello, tengan por seguro que todo se les será comunicado con tiempo suficiente para que se preparen.

¿Tienen alguna lista con nombres de profesores confirmados que estén dispuestos a enseñar en verano bajo esta modalidad?

Tenemos una lista de los profesores que ya dictaron antes. Estamos haciendo una encuesta para saber a la brevedad quiénes están dispuestos a dictar y si están vacunados, así elegiríamos a los que entran. No es difícil definirlo, pero debemos estar constantemente observando y adecuándonos a los cambios que pueda tener el plan. 

Tenemos un gran equipo en la UP. En este tiempo hemos crecido y hemos madurado en nuestras capacidades institucionales; claro, hemos envejecido unos años de nuestra vida cronológica, por la responsabilidad y el estrés que hemos tenido que enfrentar. Ustedes desde luego lo han vivido y eso les ha pasado la factura en términos de su salud mental. Por eso, a iniciativa de la UP, en el marco del Consorcio de Universidades, hicimos la primera encuesta de salud mental del Perú, y probablemente de muchos países de América Latina. Los resultados en términos e impacto de la pandemia sobre los hábitos de estudio, alimentación, recreación, descanso y salud mental han sido sorprendentes. En las próximas semanas estaremos haciendo de conocimiento público los resultados de este esfuerzo. Queremos estimular que otras universidades del Perú, públicas y privadas, con o sin fines de lucro, le otorguen una mucho mayor atención a lo que ha pasado con los estudiantes desde el punto de vista de su salud mental.

Si lo miran en una perspectiva de largo plazo, la pérdida de aprendizaje en la educación básica es tan terrible que ya hay estimados que indican que en los próximos años los muchachos y muchachas que han atravesado la pandemia tendrán un menor ingreso esperado de entre el 10 y el 20% en términos monetarios. Desde luego, la situación es más grave si le prestamos atención a las habilidades blandas no desarrolladas y a los aprendizajes perdidos o, en el mejor de los casos, insuficientemente logrados. Adicionalmente, quienes han terminado sus estudios secundarios y están entrando a la universidad lo están haciendo con serios déficits de aprendizaje. Estamos frente a una situación muy compleja, cuyas consecuencias las iremos viendo con el transcurrir del tiempo.

Al final de la entrevista, el rector no quiso despedirse sin antes resaltar que, desde el inicio de la pandemia, la Universidad del Pacífico ha trabajado sin interrupciones por preservar el bienestar de sus estudiantes y evitar que su educación se detenga. Así mismo, reafirma su compromiso (y el de todas las autoridades) con la comunidad UP, en nuestra formación como líderes responsables para el mundo.