¿Terremoto político?

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TERREMOTO POLÍTICO: Congreso niega cuestión de confianza al Primer Ministro 

​​Origen del problema: Los dos últimos meses, hemos presenciado la multitudinaria protesta de los maestros a nivel nacional, quienes pedían un aumento de salario y que no se les despida por las evaluaciones, que ellos consideran injustas. El MINEDU concedió el aumento salarial, pero se negó a rescindir de las evaluaciones de desempeño. Este ‘forcejeo político’ se extendió por más de 70 días, perjudicando a millones de estudiantes.

Reacciones:La gestión por parte de la ministra Marilú Martens ante la protesta, llamó la atención de muchos. Específicamente, la del Congreso, de mayoría fujimorista, decidió interpelarla. Luego, el parlamento presentó la temida moción de censura.

Ante la posible censura, Zavala decidió hacer el pedido de la famosa cuestión de confianza, que, después de 7 horas de un intenso debate en el Congreso de la República,  con 77 votos en contra, 22 a favor y 16 abstenciones, fue negado por el Congreso.

Pero, ¿realmente sabemos lo que esto significa e implica? Boceto te trae una breve pero contundente explicación en los ámbitos jurídico y económico:

Controversia:La cuestión de confianza, según constitucionalistas como Samuel Abad y Víctor García Toma, implica que el Consejo de Ministros le pide al Congreso votar por si debe mantenerse o no en el ejecutivo. (Fuente: Diario Gestión)

Ahora, nuestra Constitución solo establece que el Premier puede plantear esta cuestión ante el Congreso y que si la confianza le es rehusada, o si es censurado, o si renuncia o es removido por el Presidente, se produce la crisis total del Gabinete (Artículo 133). Como si estuviera predicho, esto es exactamente lo que sucedió ayer, jueves.

Varios abogados especialistas en el tema, como Enrique Bernales, han afirmado que su finalidad sería proteger exclusivamente políticas de gobierno concretas, no ministros interpelados. Congresistas de esta opinión también señalaron que la confianza no se otorga, se gana; lo que consideran no hizo el gabinete.

Otro sector, por el contrario, como el abogado Aníbal Quiroga, considera que el recurso sí fue válido, alegando que el fujimorismo (desde el Congreso) estaba dejando sin salida a la minoría oficialista, abiertamente, con las sucesivas interpelaciones y trabas políticas que evidencian la mala relación entre poder ejecutivo y legislativo.

Consecuencias:Ahora bien, más allá de las posturas políticas, sí es cierto que la cuestión de confianza pone en riesgo al equipo ministerial entero pues, después de tantos temblores, llega el terremoto político. El Congreso decidió negar la cuestión de confianza. Fernando Zavala deberá presentar su renuncia junto a todos sus ministros, que deberá ser aceptada en un plazo de 72 horas por el Presidente.

​​Pero, también es cierto que, actuando así, el Congreso se pone en una situación peligrosa, ya que la Constitución, además, establece que si niega la confianza a dos Gabinetes de forma sucesiva, el Presidente puede disolver el Parlamento y convocar a elecciones para escoger al nuevo Congreso (Artículo 134). Al respecto, los congresistas de Fuerza Popular afirmaron que no tenían miedo de perder su curul, si el Ejecutivo decide ejercer esta facultad. En esta guerra fría, ambos partidos se valen de instrumentos legales y de su poder para tratar de resolver sus abismales diferencias políticas, casi hostilmente.  Los economistas ya se han pronunciado al respecto y tienen una opinión dividida: algunos (como González Izquierdo) consideran que existe riesgo de que se frene la recuperación económica por la inestabilidad política, otros opinan que no habrá tal efecto.

Pero, dado que justo ahora nos estábamos recuperando del golpe del Niño Costero y los índices de confianza y credibilidad volvían a crecer, como informó el propio Primer Ministro, la postura dominante es la primera. La crisis política actual sí impactará negativamente en la inversión privada: las expectativas de consumidores e inversionistas se tornarán pesimistas y la recuperación económica se estancará.

Por último, si hay algo que resaltar es que Perú no ha tenido una disolución parlamentaria desde el autogolpe fujimorista de 1992 y también, que si Zavala hubiera recibido el voto de confianza, el proceso de a Marilú Martens simplemente no hubiera continuado y no estaríamos en la crisis actual, cuyos efectos son inciertos para la mayoría, y peor aún, los que resultarían de “disolver” el Congreso como en los 90’.


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