¿Y ahora qué le espera al Perú?

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Liz Villegas

Hace más de una década el Perú no atravesaba una coyuntura política tan complicada como la que ha tenido que vivir en los últimos días con la posible vacancia del presidente Pedro Pablo Kuczynski. Y es que, a pesar de los esfuerzos por demostrar su inocencia, PPK no ha logrado ser lo suficientemente fehaciente para que tanto el congreso como la ciudadanía le den el beneficio de la duda.

Si PPK se queda…Si se lograra un acuerdo que permita la continuidad de PPK en la presidencia, la imagen debilitada del presidente y la ya poca credibilidad con la que cuenta (18% de acuerdo a la última encuesta de Ipsos Perú) le dificultarían su accionar. La especulación y un posible incremento de trabas burocráticas podrían obstaculizar sus labores, como el aplicar políticas que estuvieran ya en agenda.

Si PPK se va …Por otro lado, aún si se diera la vacancia presidencial y asumiera el cargo el actual vicepresidente Martín Vizcarra, la inestabilidad económica no se haría sentir tan fuertemente porque se esperaría que continúe con los programas ya iniciados por el gobierno actual. De hecho, de acuerdo a lo planteado por el presidente del BCR, Julio Velarde, la crisis sería temporal. Aunque muchos analistas afirman que, en el mejor de los casos, la economía podría crecer entre 3% y 3.5% tras el ruido político frente al 3.8% proyectado inicialmente por el FMI para el 2018.

Se esperaría que el tipo de cambio se estabilice (con ayuda de una posible intervención del BCR) y la inversión privada no sufra tanto. Además, la continuidad de las políticas de PPK permitiría que se prosiga con la reconstrucción de los daños tras el Niño costero (importante dado el rol de la inversión pública en el crecimiento económico).

Sin embargo, se esperaría un escenario más sombrío si es que ambos vicepresidentes decidieran dimitir de sus funciones y se convocaran elecciones generales (lo que implicaría un nuevo gobierno y congreso). Ante este escenario, economistas han indicado que la economía crecería a 1.3% en el 2018, muy por debajo de lo proyectado para dicho año. Asimismo, la incertidumbre empresarial sería más persistente lo que podría conllevar a un debilitamiento de la inversión privada. Mientras que, el programa de reconstrucción con cambios sufriría fuertes demoras afectando aún más a los miles de peruanos que aún esperan por soluciones.

Pero, ¿Acaso el presidente pudo evitar esta situación?
Sí se pudo evitar en dos momentos del tiempo: previo a ocupar el cargo de ministro de economía y cuando comenzaron las primeras acusaciones de una posible vinculación con Odebrecht.Como se declara en el artículo 126 de la Constitución, “los ministros no pueden ser gestores de intereses propios o de terceros ni ejercer actividad lucrativa, ni intervenir en la dirección o gestión de empresas ni asociaciones privadas”. Lo ideal hubiera sido que, previo a asumir un cargo público, PPK garantizara la transparencia de su gestión y sin intereses propios de por medio.

Para ello, el Fideicomiso ciego es un mecanismo que evita el conflicto de intereses entre el patrimonio de un funcionario y la función pública. A través de este, una persona que ejerce un cargo de autoridad pública cede la administración de su patrimonio a un tercero independiente (esta figura ha sido utilizada por Macri y Piñera)

Por otro lado, PPK no debió contradecir sus versiones y desde un principio aclarar lo que había ocurrido. Estas contradicciones lo único que lograron hacer fue incrementar la desconfianza hacia él.Esperemos que, como en años pasados el Perú pueda superar pronto esta situación, pero que nos quede una importante lección: lo único que hace la corrupción es destruir lo que por años los peruanos construimos con esfuerzo y sudor.

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