Reflexiones luego del fuego

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Sebastián Armas

El pasado 2 de setiembre el Museo Nacional de Rio de Janeiro ardió en llamas en un incendio catastrófico con pérdidas invaluables para el patrimonio de la humanidad. Luego de destruirse cerca del 90% del local, este evento nos lleva a discutir el real valor de estos sitios en la actualidad, no solo desde una perspectiva histórica, sino también de una social y económica, y más aún en un país como el Perú.

Los museos han sobrevivido al paso de los años precisamente porque son lugares de aprendizaje histórico, artístico y científico únicos. En una era donde cada vez más perdemos la capacidad de asombrarnos y de aprender de estos temas más allá de solo por fotografías, libros o videos, estos sitios nos permiten un acercamiento que hace de la experiencia algo personal, dándonos pie a imaginar toda una situación alrededor de una pieza específica. No solo las piezas pero el ambiente de los museos, ordenados según temática, nos permiten contextualizar y explorar situaciones que pasaron hace quizás bastantes años de una manera sin igual.

Hay piezas en los museos que simplemente son irremplazables o únicas, cuyas investigaciones podrían abrir estudios nuevos para temas tan importantes como la evolución humana. Por ejemplo, en el Museo de Río se encontraba el cráneo de Luzia o Lucy, un cráneo de una indígena encontrada en Brasil que por su fecha (11,500 años de antigüedad) pudo haber explicado y dado pie a varias hipótesis sobre la colonización del continente, debido a que su cráneo coincidía con cráneos africanos hallados anteriormente. Aunque no se sabe su real estado, si perdido en las cenizas o aún recuperable, esta pieza es importante para poder seguir investigando el tema evolutivo, hasta que claro, se encuentre otro resto similar.

 El gran valor económico que poseen los museos no solo viene dado por las valiosas piezas que puedan tener, sino también por el efecto que estos sitios tienen en la economía local. Estos constituyen una gran fuente de ingresos para sus países al ser importantes destinos culturales donde los turistas están dispuestos a pagar cientos de dólares por estar frente a frente con una pieza. España, por ejemplo, con museos muy reconocidos como: el Museo del Prado (Madrid), el Museo Picasso de Barcelona (Barcelona) y el Instituto Valenciano de Arte Moderno (Valencia)  tiene un 11.2% de su PBI del 2017 compuesto por ingresos relacionados al turismo. Además, este sector se calcula que en en 2017 ha generado el 13% del empleo total del país. Otros países europeos como Alemania, Gran Bretaña y ni que decir de Francia e Italia, poseen igualmente cifras similares relacionadas al turismo, países con también, impresionantes museos.

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