Cobros ilegales en la PUCP: Cuando la falta de ética contamina las instituciones educativas

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Lyssete Bueno Murga

A las ahora tradicionales noticias sobre los juicios por corrupción y los nuevos descubrimientos de actividades ilícitas de conocidos personajes en la política peruana recientemente se añadió el caso de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Las denuncias de los estudiantes alcanzaron a los medios televisivos y, a partir de la renuncia del rector Marcial Rubio, la polémica incrementó. ¿Qué es en realidad lo que pasó?

 ¿Cuál fue la falta?Según el Código Civil Peruano Artículo N°1244, la tasa de interés legal máxima, es decir la que puede cobrarse a pesar de no haber pactado una tasa con anterioridad, es fijada por el Banco Central de Reserva del Perú. Sin embargo, la PUCP cobraba a sus estudiantes medio crédito por demoras en el pago que se añadía automáticamente a su boleta de pago. Considerando las escalas al 2018, este pago sería entre 127.45 y 487.05 soles. Según la última entrevista que dio Marcial Rubio como rector al programa Sin Pauta, estos cobros indebidos iniciaron en el año 1988 ante una falta de liquidez para pagar la planilla. Cabe destacar que inicialmente el cobro era de un crédito, política que cambió a medio crédito en 1991. Cuando la Ley de Protección a la Economía Familiar respecto del Pago de Pensiones en Escuelas, Institutos Superiores, Universidades y Escuelas Postgrado Públicos y Privados entró en vigencia en el 2012, indicando que la tasa máxima a cobrar por demoras en los pagos de pensiones sería la tasa interbancaria indicada por el BCRP, la práctica ilegal continuó. Se estima que un periodo de seis años se recaudaron más 30 millones de soles.
¿Cómo se dio a conocer?El acto delictivo adquirió mayor exposición a partir de una publicación en Facebook del alumno de Postgrado Eduardo Abusada que indicó que a partir de una queja en el Libro de Reclamaciones se le fue devuelto el monto pagado por moras de pago. En este post incitó además a otros alumnos a realizar el mismo proceso y se comprometió a compartir la jurisdicción citada en su queja a quien la requiera. La publicación se difundió rápidamente entre los estudiantes de la PUCP a través de redes sociales y muchos iniciaron el proceso administrativo.

​ ¿Qué medidas se han tomado?El 26 de noviembre, la universidad comunicó a través de un correo electrónico que la devolución se realizaría a alumnos y exalumnos. No obstante, se especificó que dicha devolución sería tan solo por los dos últimos años. Ante esta situación, numerosos estudiantes manifestaron que buscarían el reintegro total de sus moras por la vía legal. Como consecuencia el 4 de diciembre el Consejo Universitario comunicó que realizaría devoluciones desde el 2012, año en que entró en vigencia la referida Ley de Protección a la Economía familiar.
SLXLM

​​¿Qué consecuencias ha tenido?La polémica resultó en la renuncia del rector Marcial Rubio, la vicerrectora de investigación Pepi Patrón y el vicerrector de administración Carlos Fosca. A partir de esto, la Asamblea Universitaria eligió a Efraín Gonzales, anterior vicerrector académico, como rector interino. Adicionalmente, creó una comisión investigadora y una encargada de las reparaciones civiles. Por otro lado, INDECOPI ha iniciado una fiscalización preliminar sobre los cobros indebidos mientras que el fiscal Chávarry, en una cuestionada maniobra, solicitó al fiscal de lavado de activos Rafael Vela determinar si dichos cobros constituyen delito de lavado de activo.

¿Qué lecciones deja este caso?La extensa prolongación de los cobros indebidos dilucida una falta de ética, transparencia e integridad de las autoridades de una institución que clama formar a sus alumnos. Es difícil imaginar que la ilegalidad de dichos cobros no haya sido del conocimiento o al menos sospecha de las autoridades universitarias. La justificación de la falta de liquidez deja un sinsabor en las bocas de los líderes de organizaciones que, ante similares dificultades, lograron resolverlas sin dejar de ser fieles a sus valores o incluso prefirieron afrontar las consecuencias de aquellas dificultades antes de comprometer su integridad. Ningún tipo de organización está libre de quedar en manos de quien en aras de defenderla termine perjudicándola. Debe quedar como lección que solo a través de la ética las organizaciones lograrán ser sostenibles en el tiempo y alcanzar sus objetivos, en lugar de ir en contra de estos mismos.

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