Una solución para los problemas sociales – El método de PUSHAY

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Popularmente, se opina que la manera más efectiva de ayudar a erradicar un problema es diseñando soluciones para las personas que enfrentan necesidades. Sin embargo, olvidar la importancia de trabajar con la población objetivo durante el diseño puede dar resultados deficientes, pues quienes suelen apoyar cuentan con un conocimiento limitado de la realidad de los beneficiarios.  Por ello, muchos proyectos sociales encuentran dificultades para cambiar las condiciones de vulnerabilidad de las comunidades. Entonces, ¿qué estrategias se pueden implementar?

PUSHAY nos muestra una respuesta innovadora. Para ellos, la clave se encuentra en empoderar al beneficiario, impulsarlo a reconocer su realidad y motivarlo a asumir el liderazgo en la creación de ideas innovadoras que permitan resolver el problema. Sin embargo, este proceso trae consigo grandes retos.

En primer lugar, los asentamientos humanos usualmente viven alejados de la atención del Estado. Esto provoca que ciertos malestares —como la contaminación y el polvo— se normalicen, ocasionando que sus pobladores reaccionen con ignorancia y conformismo. Así, aunque no se sienten cómodos con su entorno, enfrentan una derrota anticipada, porque no reconocen los métodos para intervenir. Por tanto, el primer paso es convencerlos de que el cambio es posible y que ellos pueden ser los líderes que guíen el proceso.

En segundo lugar, invitar a la población objetivo a participar del diseño de proyectos sociales supone convencerlos de destinar su tiempo en proyectos en los que, a diferencia de labores sociales de apoyo inmediato —como entrega de canastas navideñas—, probablemente no perciban el beneficio de su esfuerzo en el corto plazo. Esto podría reducir su motivación a participar, porque valoran más su ocio o trabajo presente. Esto, conocido en la economía del comportamiento como el “sesgo del presente”, es una fuerte barrera que se debe enfrentar.

Tomando ello en consideración, PUSHAY ha diseñado el Programa de Embajadores Comunitarios, que busca formar a jóvenes como agentes de cambio en sus comunidades. Al iniciar el proceso, realizan un diagnóstico del entorno que los ayuda a sensibilizarse y tomar conciencia de la importancia de intervenir. Luego, con apoyo de mentores y voluntarios PUSHAY, diseñan y ejecutan proyectos de alto impacto que les permite desarrollar y/o fortalecer sus habilidades sociales, así como generar cambios positivos en su entorno. Además, a lo largo de todo el programa, reciben apoyo socioemocional y alinean los proyectos sociales con su proyecto de vida personal.

La asociación cuenta con el apoyo de voluntarios y expertos de distintas universidades y centros laborales. Algunos provienen de entidades del sector público —como el Ministerio de Economía y Finanzas, Banco Central de Reserva del Perú, Ministerio de Transportes y Comunicaciones—, mientras que otros tienen experiencia en instituciones privadas —como APOYO Consultoría, Álicorp, Belcorp, entre otras—. Dicho equipo ha brindado acompañamiento sicológico a los beneficiarios y colaborado en la construcción de proyectos sociales. Su trabajo ha motivado a los jóvenes a ser líderes y los ha inspirado a cumplir con sus proyectos personales.

Los proyectos sociales diseñados aún se encuentran en ejecución; sin embargo, ya están cambiando la vida de muchos jóvenes, al alejarlos de comportamientos nocivos —como las drogas o pandillaje— y al fortalecer su autoestima. Por lo tanto, PUSHAY se ha consolidado como una asociación que guía y no impone soluciones, además que colabora con el diálogo entre la comunidad y el Estado. Este es el ejemplo que todos deberíamos seguir, porque no basta con saciar una necesidad. Es hora de enseñar al prójimo a cambiar su situación , para que ellos mismos construyan su futuro.

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